Mientras más grande es la ciudad, mayor es la sensación de tristeza


La percepción en torno de la felicidad, salud, educación y oferta laboral son algunos de los tópicos que aborda la Medición de Calidad de Vida en Pueblos y Ciudades. Más satisfacción laboral en localidades pequeñas y un mayor cansancio y estrés en las mujeres forman parte de las conclusiones del trabajo.

Durante el mes de julio, se llevó adelante la Medición de Calidad de Vida en Pueblos y Ciudadesrelevamiento que se propuso indagar por segundo año consecutivo sobre un conjunto de indicadores sobre el bienestar en la vida cotidiana, así como la satisfacción con el lugar donde se habita. 

La investigación consistió en 73 preguntas realizadas a través de cuestionarios digitales a 1.567 personas, con aperturas por cuatro tamaños de localidad, sexo, edad y nivel educativo. Intervinieron en el diseño e implementación la socióloga Natalia Calcagno y el politólogo Mario Riorda.

Los cuatro ejes sobre los que se estructuró la Medición de Calidad de Vida en Pueblos y Ciudades fueron: Bienestar personal, Satisfacción con la vida en su localidad, el tercero abordó temas variados como la migración, confianza social, el futuro, Estado y mercado, mientras que el cuarto indagó en la participación comunitaria.

El estudio constituye un paso más en la apuesta institucional de la Fundación COLSECOR, con el objetivo de conocer y visibilizar diferentes aspectos de las comunidades de nuestro país. 

Los resultados

La Medición de Calidad de Vida en Pueblos y Ciudades habilitó además comparaciones interanuales. Así, al cotejar los datos con los del estudio realizado por Fundación Colsecor en el 2020, se observa en primera medida una percepción de deterioro de la calidad de vida. En este sentido, este año el 67% de los encuestados manifiesta una satisfacción total o parcial con respecto a la calidad de vida en su localidad, frente a un 79% del 2020. El descenso es de los más significativos y ya no tiene que ver con el lugar de residencia.

Las mujeres sienten este año más estrés, tristeza, preocupación e intranquilidad. Así, se observa que el 52% de ellas manifiestan estrés (cifra que desciende al 43% en los hombres encuestados), el 31% de las mujeres expresa tristeza (19% de los hombres asegura sentirla), el 59% manifiesta preocupación (el porcentaje desciende al 47% en los hombres) y el 51% de las mujeres encuestadas siente intranquilidad (43% en los hombres).

La encuesta indaga además en la potencialidad migratoria. Este año, el 52% de los participantes del estudio afirma que probablemente se iría al exterior, frente a un 46% del 2020. Por otro lado, la posibilidad de migrar de ciudades grandes hacia las pequeñas dentro de nuestro país se mantiene alta y supera el 50%, al igual que en el 2020. Asimismo, aumenta la potencialidad migratoria de localidades pequeñas a grandes.

Se observa también una baja en la participación en instituciones y un aumento en la participación política. La valoración del Estado y el Mercado baja de 7 puntos a 6 este año. Por otro lado, la solidaridad se manifiesta como máximo valor, a pesar de estar viviendo un contexto pandémico, el sentimiento de cooperativismo, solidaridad y bienestar colectivo se destaca por sobre la autonomía y las libertades personales.

¿Son diferentes las percepciones según el tamaño de la localidad? 

La Medición de Calidad de Vida en Pueblos y Ciudades realizada por la Fundación Colsecor desagrega también los resultados según el tamaño de las comunidades, según sean pequeñas (-10.000 habitantes), medianas (entre 10.000 y 35.000 habitantes), intermedias (entre 35.000 y 100.000 habitantes) y grandes (más de 100.000 habitantes) de nuestro país.

De esta forma, se observa que quienes viven en localidades pequeñas sienten menos tristeza e insatisfacción laboral y se muestran más conformes con sus ingresos que quienes habitan grandes urbes. Por otro lado, en aspectos como la diversidad de especialidades médicas a más pequeña la comunidad, mayor es la disconformidad. 

En esta línea, se observan enormes diferencias sobre la percepción de inseguridad. En general se advierte que esta es mayor que en el 2020, muy alta en grandes ciudades y baja en pequeños pueblos. Por otro lado, la preocupación por el narcotráfico es transversal, aunque levemente menor (pero igual de significativa) en pueblos.

Al abordar las percepciones en torno a los servicios públicos, se observa una satisfacción promedio sobre el funcionamiento, aunque bastante menor en grandes ciudades. En el caso de Internet, se percibe como “aprobada” indistintamente del tamaño de la localidad. 

En relación a la participación, se manifiesta más colaboración comunitaria, intervención en organizaciones deportivas, cooperativas, asociaciones civiles y profesionales en las localidades más pequeñas.

Fuente: Fundación Colsecor.

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