Mujeres universitarias en Santa Fe, el feminismo en clave local


A comienzos del siglo XX, en medio del final de la Gran Guerra, la sociedad estaba cambiando a pasos acelerados. El Litoral lo reflejaba en sus páginas con sus crónicas periodísticas.

TEXTOS. Mariano Rinaldi. FOTOS. Archivo El Litoral.

En agosto de 1918, el diario El Litoral salía a las calles santafesinas. Ese mismo año, se hacia eco de los avances en materia de derechos civiles que el movimiento feminista internacional y argentino estaba logrando como parte de manifestaciones que a comienzos del siglo XX pregonaban por el reconocimiento de capacidades y derechos que tradicionalmente han estado reservados para los hombres.

Observar el pasado y su huella en ciertos sucesos que «irrumpen» en la sociedad necesita de dispositivos teóricos que intervengan en las interpretaciones de los historiadores. En ese sentido, el concepto de «género» propuesto por Joan Scott, el cual articula dos proposiciones: «el género es un elemento constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias que distinguen los sexos y además es una forma primaria de relaciones significativas de poder». De esta manera, la historiadora desarrolla un enfoque en las ciencias sociales que inclina la balanza a favor de un «construccionismo social» en desmedro de un determinismo biológico. Además, el género es una categoría útil para el análisis porque nos obliga a historizar las formas en las cuales el sexo y la diferencia sexual han sido concebidos a través del tiempo.

Según Freedman Estelle, el feminismo, originariamente se concentró en la obtención de la igualdad frente al hombre en términos de derecho de propiedad e igual capacidad de obrar, así como la demanda de igualdad de derechos dentro del matrimonio. A finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX los esfuerzos se van a concentrar en la obtención de poder político, en concreto el derecho al sufragio.

Desde el archivo del diario El Litoral compartimos aquellas noticias que celebraban las conquistas sociales del feminismo y auguraban un futuro con mayor equidad y libertad. En la primera noticia (noviembre, 1918) se ve reflejado los orígenes del feminismo en Argentina, sobre todo en Buenos Aires, con la entrega de un petitorio al Senado nacional. En la siguiente crónica (Diciembre, 1918) se celebra la noticia de dos nuevas ingenieras egresadas de la Facultad de Ciencias Exactas (Bs. As.) Elda Maradona y Elisa Bachafen.

MARÍA ESTHER RAMÍREZ, LA PRIMERA DENTISTA DE LA CIUDAD

El mundo del trabajo femenino a fines de siglo XIX y comienzos del XX era sumamente complejo y se veía reflejado en distintas actividades económicas. Así estaban las contratadas por las fábricas, talleres, en donde predominaba el trabajo manual. Por otra parte, se encuentra un sector terciario, donde las mujeres trabajaron como empleadas de casas comerciales y en hogares como servicio doméstico. También la profesionalización de la docencia se institucionalizó a través de la fundación de numerosas escuelas normales cuya finalidad era preparar mujeres para la profesión. La escuela dio a la mujer la posibilidad de una elevación social y un cierto grado de emancipación al mismo tiempo que ingresaba al mundo laboral. De esta manera, el mercado de trabajo reproducía y creaba nuevas pautas para la división sexual de tareas.

Entre fines de siglo XIX y mediados de siglo XX, se dio un proceso de incorporación de las mujeres a la educación superior universitaria. A diferencia de otros países en donde se crearon instituciones de enseñanza especiales para mujeres, en las universidades argentinas se dieron procesos de coeducación. Las primeras universitarias tuvieron una acción política con la creación de espacios institucionales, como el Consejo Nacional de Mujeres y la Agrupación de Universitarias Argentinas de gran trayectoria política a comienzos del siglo XX.

Desde el archivo del diario El Litoral, compartimos la experiencia de la primera dentista en la ciudad de Santa Fe. La crónica de una visita al consultorio de la reciente graduada en la Universidad de Córdoba, la señorita María Esther Ramírez: «Una mujer bien educada, de espíritu fuerte sin dejar de lado su femeneidad, que goza de un bienestar económico pero que entiende que trabajar es un deber». Queda reflejado en la crónica periodística por estos años su carácter de pionera y de excepcional que tenía la llegada de la primera dentista a nuestra ciudad. Además de destacar que su trabajo iba a estar orientado especialmente a pacientes mujeres y niños para la cual se consideraba estar «naturalmente» preparada. María Esther Ramírez, respondía en la crónica del diario ante la pregunta del periodista: «¿Trabajara mucho?. Todo lo que pueda, sin abandonar el toilet, ni las novelas, ni los versos, ni textos de mi profesión».

María Esther, era hija de un abogado y político muy prestigioso por aquellos años en Santa Fe, Amadeo Ramírez, reconocido por haber fundado y dirigido la Escuela Superior de Comercio «Domingo Silva» de nuestra ciudad. Esto también nos ayuda a comprender esas nuevas pautas para la división sexual de tareas y el mercado del trabajo. Es decir, como el concepto de género está profundamente relacionado al de clase social, o sea, el «lugar» de la mujer a comienzos del siglo XX construido socialmente a partir de relaciones significativas de poder y que constituye una categoría variable según el contexto histórico. De esta manera, estas primeras universitarias presentan diferentes huellas de aquellos sentidos y construcciones sociales que incidieron sobre el papel femenino en la sociedad.

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