Multitudinarios carnavales santafesinos


Quienes vivieron en las décadas del sesenta y setenta en Santa Fe recuerdan como una marca imborrable los míticos carnavales de la ciudad.

TEXTOS. Mariano Rinaldi. FOTOS. Archivo El Litoral.

La cultura del carnaval trae consigo aquellos memorables corsos, desfiles, bailes y exitosos conjuntos musicales que supieron darle un color distintivo a los feriados de febrero en nuestro país. El diario El Litoral siguió de cerca estos eventos populares difundiendo y acompañando a través de sus páginas.

El consagrado escritor e investigador Mijail Bajtín afirma que los espectadores no asisten al carnaval, sino que lo viven. Es decir, el carnaval posee un carácter universal del cual es imposible escapar, ya que no tiene ninguna frontera espacial y se vive de acuerdo a sus leyes, de acuerdo a las leyes de la libertad. El carnaval es eso. Jolgorio, comunión y risas, sobre todo eso, carcajadas contagiosas entre el público.

Pero también es trabajo, sueños y vocación de aquellas personas que integraban «ad honorem» las comisiones de los clubes barriales. Todos ellos referentes indiscutibles del pasado de nuestra ciudad. Acaso, ¿quién no ha escuchado alguna vez recuerdos de estos maravillosos eventos?; ¿Quien no tuvo un familiar o vecino que participó en la gestión y organización de estos carnavales?

La comunicadora social María Daniela Allegrucci, explica a partir de sus investigaciones sobre el carnaval, tratando de concebir este festejo como el momento social en el que convergen cantidad de redes y relaciones en un escenario complejo de discursos, prácticas, rituales, subjetividades, percepciones, etc. La visibilización del carnaval en el espacio público, produce un nuevo orden del mundo que es construido y transformado por la experiencia del encuentro con otros.

La cultura popular hace visible mediante el carnaval, el mundo del revés, es decir, se cambian los roles, se exageran las apariencias que se advierten en ese tiempo: la parodia es el transporte que se utiliza para hacer la vida real más burlona y sarcástica; en este sentido se puede decir que en el carnaval se eliminan las diferencias entre los sujetos.

Durante los años sesenta, en Santa Fe, el carnaval gana la calle: Avenida Freyre, Avenida General Paz. Así como también en el Club Unión, Club Colón, Regatas, Centro Friulano, Centro Gallego y un puñado de clubes barriales. Asistimos al típico desfile de carrozas, comparsas locales y bailes con exitosas bandas de la ciudad, pero sobre todo de Buenos Aires. El boom de la televisión y los artistas musicales que integran «El Club del Clan» o bandas de música tropical de raigambre centroamericano serán los invitados de lujo de nuestra ciudad. También el jazz fue protagonista, con su ritmo e improvisación en vivo, conservando todavía un lugar de privilegio por estos años..

Sin embargo, a fines de la década del sesenta, El Litoral compartía con sus lectores: «Momo está perdiendo la hegemonía de su reinado, en cambio el baile avanza». Se presentaban cambios y una nueva forma de «pasar la noche», otra generación tomaba la posta y su efervescencia juvenil revolucionaria no solo el carnaval sino también la manera de vivir.

Los primeros años setenta fueron momentos en donde el creciente protagonismo de la música moderna acompañados por el liderazgo de los «disc-jockeys» dictaminaron una «buena o quemada noche».

Fueron años de apertura de boliches bailables. «La boite» como se los conocía por aquellos años, míticos lugares de la ciudad como «Mostacho» y «Puerto de Palos» que serán pioneros e iconos nocturnos de la diversión santafesina. El lugar elegido por el «jet-set» santafesino.

Estos carnavales van a quedar en la memoria de los santafesinos como los últimos en festejarse en avenida Freyre y su debut en la Costanera. Un nuevo lugar para las comparsas de todo el país.

Además, Reconquista, Santo Tomé y Vera fueron grandes anfitriones para todos los santafesinos de la región que eligieron divertirse más allá de los límites de la ciudad.

Los invitamos a disfrutar de las imágenes que desde el archivo del diario El Litoral compartimos con los lectores.

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