Música para descubrir


La canción litoraleña, una marca distintiva, un abordaje tradicional del género. El convivir de la música académica con las formas populares para las cuerdas. En esta entrega, la música del litoral en la voz de Gabriela Roldán con su disco “Costera”y “Encuentros” una propuesta de música argentina para guitarra y cuerdas en la interpretación del grupo La Trama. Pasen y lean, y luego busquen estos discos para disfrutar.

 

Por: Mili López

“Encuentros”, Grupo La trama.
(Discográfica del Sur, Universidad Nacional de Lanús, 2014)

 

La música popular y la música clásica son categorías que el mercado, los catedráticos y las empresas culturales han querido sostener. Si bien hay muchas diferencias reconocibles entre ambos campos, también hay puntos de contacto. Ya lo decía Theodor Adorno en su libro “Disonancias”: “La falta de reflexión de la música por sí misma impide también el entendimiento de la relación entre los dos ámbitos, fijados con el tiempo como porciones rígidas”.

 

Este disco “Encuentros” reflexiona sobre la convivencia, el intercambio y la retroalimentación entre ambos universos. El resultado es el abordaje de composiciones populares desde el lenguaje clásico, con momentos en los que el gustito de cada género de la música que nace del pueblo y otros en que la majestuosidad orquestal se hace presente en la audición.

 

El grupo La Trama está compuesto por Anabella Fernández, en violín, Cecilia Rodríguez, en viola, Nicolás Zacarías, en contrabajo y Pablo Izurieta, en guitarra, arreglos y dirección musical. Se suma al equipo Daniel Alsúa en arreglos y asesoría artística.

 

La chacarera “De la jungla”, es una composición de Izurieta con una bella melodía que canta el violín, con la guitarra como protagonista para la rítmica, y el contrabajo acompañando con los graves. Dice: “esta chacarera pretende expresar la turbulenta realidad de la jungla de cemento a través del potente y ancestral énfasis rítmico de la chacarera”.

 

Con arreglos precisos para el sonido camarístico, “Zamba de Lozano” del Cuchi Leguizamón -reversionada tantas veces- aparece en este disco con una singular propuesta donde la coloratura de los instrumentos y la tímbrica son la apuesta fuerte. La supremacía de la melodía y el contrapunto por sobre la rítmica nos remite al lenguaje clásico.

 

Por otra parte, la música de Astor Piazzolla ha sido un norte en sofisticación y desarrollo musical. Música popular de gran complejidad y estructura, es aquí donde se acortan las distancias y se pueden disfrutar en este registro de dos de sus composiciones. “Escualo”, con Rafael Gíntoli como músico invitado en violín, hace que no se extrañe el bandoneón, sino que su interpretación afronta de manera magistral los avatares de cambios de tempo y rítmica de este tema.

 

Con un melodismo sinfónico, aparece “Oblivion” donde se destaca cada instrumentos en su diálogo continuo con los demás. Un momento de ensueño, melancolía y admiración en una versión de tempo lento.

 

Inicia la “Canción del Jangadero” de Eduardo Falú y Jaime Dávalos, un coral compuesto por Daniel Alsúa, autor del arreglo del tema, que transmite esa idea polifónica que predomina en este disco. Los instrumentos van alternándose entre melodía y acompañamiento que resuelve en un entramado melódico propio de la música de cámara.

 

“Infancia” del Chango Spasiuk cierra el disco. Con el acordeonista como invitado, el disfrute llega a la escucha con una canción que nos permite trasladarnos de paisaje. Es la muestra de este enfoque de la música argentina en una visión más amplia, entrecruzada con diversos lenguajes camarísticos.

 

Escuchar “Infancia” sentado en el cordón de la vereda

“Costera”, Gabriela Roldán
(Epsa, 2014)

 

Este registro es la estampa de un estilo. Con 13 tracks, “Costera” es un disco de música litoraleña. Abordada desde una voz singular, Gabriela Roldán hace propios clásicos del género a partir del tono de su voz y su modo de interpretar cada canción. Con bellos arreglos que mantienen el espíritu tradicional de las composiciones, este disco es una buena puerta de entrada hacia estas músicas del río.

 

Así, se suceden chamamés, rasguidos dobles y polcas en lo que respecta a los ritmos, descripciones de paisajes y detalles de la naturaleza en sus letras y un ramillete de compositores consagrados en la música del litoral. Antonio Tarragó Ros, Ramón Ayala, Ricardo Linares, Heraclio Pérez, Jorge Méndez, Edgar Romero Maciel, son algunos de ellos.

 

Conocedora del lenguaje musical, su voz se distingue por su tono aterciopelado, sólido y proyectado con seguridad desde cada nota que evidencia no sólo talento sino técnica y trabajo en el canto. Así, con voz melodiosa, Gabriela nos invita a introducirnos en este universo musical. “El Cosechero”(Ramón Ayala) abre paso en una versión afinada, más ligada y con notas largas no tan hablada como nos tiene acostumbrados la voz de Ayala.

 

Sin lugar a dudas, el acordeón es el sonido que reina fiel al estilo. En el chamamé “Soy de Santa Fe” (Gustavo Machado/ JM Arnulphi) que fue escrito especialmente para esta cantora que lleva la música de estos lares por el mundo, las cadencias de este instrumento enamoran y enaltecen al poema.

 

“Litoraleña” (Osvaldo Sosa Cordero/ Florencio Gónzalez) es uno de los puntos fuertes en la lista, con la participación del cantor entrerriano Mario Suárez las voces confluyen en este chamamé de manera precisa, simple y bella. En tanto, el piano de Mario Spinosi y la guitarra de Osvaldo Lucero, imprimen aire fresco y una versión diferente a las conocidas a la polca “Viejo Paraná” (Edgar Romero Maciel/Albérico Mansilla).

 

Para bailar está el chamamé “Carrero Cachapacero” (Heraclio Pérez/ Marcos Ramírez), con una fuerte presencia de la batería (mucho platillo) y el bajo como base, y la expresividad del acordeón como acompañamiento, con la línea melódica “apoyada” por acordes plaqué o arpegios rápidos. La letra es un convite a saber de la rutina del varón que nació y se crió en el monte y da sapucay fuerte para abrirse camino en la vida.

 

Con canciones de corta duración e intercaladas se propicia la continuidad en la escucha. Un disco para disfrutar de un tirón. La yapa: una selección de carnavalitos para el final “Vuela una lágrima” (Alberto Plaza), “Ojos de cielo”, “Alelí” y “Sube, sube” (Víctor Heredia). Un aire festivalero para el final que escapa a la esencia de esta cantante, pero sin embargo suma en su paleta artística.

 

Escuchar “La canoa” andando en bicicleta por la costanera de cualquier ciudad con vista al río.

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