Música para descubrir


Música de la tierra, canciones poderosas y la fusión del folklore con sonidos electrónicos. Paloma del Cerro nos invita a introducirnos en estos temas con su disco “Para bien”. Por otro lado, el dúo Wolff- Possetti, nos abren la puerta de su casa para disfrutar de los más exquisitos tangos en este disco “De entre casa”.

Por Mili López.

“Para bien”. Paloma del Cerro
(Acqua Records. 2015)

 

Paloma del Cerro es canción de la tierra, con decires que rompen los moldes y muestran la insignia latinoamericana. “Para bien” es un disco planteado como una celebración, un viaje, un ritual. Su receta: letras potentes, un gran abanico tímbrico y diversidad de ritmos. Aparecen cumbias, boleros, bagualas remixadas y todo un universo sonoro a partir de lo digital.

 

Cada canción es una ventana a la búsqueda de los sonidos. Con instrumentos como el birimbao, el charango, las voces, un tambur turco se abren distintos planos que se encuentran desde programaciones hasta percusiones con hojas.

 

En cuanto a las letras Paloma Kippes la voz líder apela a amores posesivos, a la naturaleza, a los frutos de la tierra, a romper con mandatos sociales, a la muerte y a lo místico. Se completa el grupo con Gerardo Morel, Ezequiel Luka, Migma y Lucas Penayo.
“Reloj de campana/ tócame las horas/ para que despierten las mujeres todas”, cantan a dúo Paloma Kippes y Miss Bolivia en “¡Para todas las mamitas del mundo!”, una canción tradicional mexicana convertida en una cumbia explosiva.

 

En forma de bolero “Amor Amarrete”, la voz se luce con agudos acertados y cadencias expresivas. La percusión no sólo da sentido al género sino que aporta riqueza tímbrica con sutiles arreglos. El invitado: Ariel Kryger en piano.

 

El carácter festivo se plasma en canciones como “Todo vibra”, donde el bombo legüero dialoga con los sonidos electrónicos. “Todo pulsa en profunda sincronía/ danza con el universo/ todo acá tiene un eco allá/ todo vibra”, reza como una plegaria recitada. “Para bien”, también invita a bailar y a cantar.

 

Además de canciones propias, hay una recopilación de Leda Valladares “Vaya y vuelva, no se duerma”, una canción tradicional china “La fiesta se avecina” y para el cierre del disco, una de las joyitas: “Tiempo de hombre”, una poesía de Atahualpa Yupanqui musicalizada por Ezequiel Luka.

 

Un punto alto en cuanto a composición, mensaje y musicalidad es “Nos habla el maíz”. Quien habla es el mismo maíz, denunciando a los agrotóxicos y pesticidas y consecuente mala cosecha. Se destaca el cello del músico invitado Diego Cano y la percusión que comienza con un sonido electrónico marcando el tempo como una caja bagualera manteniendo el patrón en todo el tema.

 

Siguiendo la estética musical, el arte de tapa se nutre de colores vivos, fotografías montadas y una mirada futurista. El sonido de Paloma del Cerro es el resultado de una vertiente innovadora del nuevo folklore argentino, donde se combinan ritmos ancestrales con sonidos emergentes de esta época. Es música para celebrar, para reflexionar y para empezar de nuevo.

 

Escuchar “Vaya y vuelva, no se duerma”, bailando, celebrando, jugando.

“De entre Casa”. Dúo Wolff- Possetti
(Club del disco, 2016)

 

“De entre Casa” es un disco íntimo con sonidos precisos en piano y bandoneón que evocan a clásicos del tango en una lista de diez tracks e incorporan a compositores jóvenes como Exequiel Mantega y Cristian Zárate. Hernán Possetti, en piano y Eva Wolff en bandoneón son sinónimo de calidad, sofisticación, delicadeza y expresividad para la interpretación de este lenguaje musical.

 

Arrancan tangueando con un tema de Alfredo Gobbi “Redención” donde el fraseo del bandoneón nos traslada con la melodía en una constante conversación con el piano, algo que se mantendrá en todo el registro. Le sigue “Carnaval” de Anselmo Aireta y F. García Jiménez abordado con swing (si es que este término se nos permite dentro del tango) en cuanto a los cortes y cambios de tempo.

 

En “Niebla del Riachuelo”, de Juan C. Cobián y Enrique Cadícamo, sucede otra cosa con la interpretación y los arreglos: la sonoridad está más cerca de Brahms que de Cobián y esa elección hace a una versión exquisita. Un piano rítmico, con mucha expresividad en sus dinámicas y un bandoneón exacto que responde sin dudar y “te chanta” las variaciones como un canto.

 

Para detenerse en la escucha, está “Inmensidad”, de Exequiel Mantega, una milonga campera y bien lontana (lejana) en su voz. El bandoneón como solista, cantando un llanto y, como decía Pugliese, de ahí también viene el tango, de ese arrastre de lo campero de la eterna espera.

 

En “Loca bohemia” de Francisco de Caro y Dante A. Linyera, se luce el piano y despliega sus matices sonoros, sus intensidades, sus coloraturas. Qué solo! Es el estilo del maestro Emilio de la Peña que merodea por ahí, con su cadencia de acordes que él mismo decía haberle robado a Bill Evans.

 

Después del remanso, la rítmica, los yeites y los fraseos contundentes vuelven con “Pollo Ricardo” de Luis A. Fernández y cierra el disco con “Monte Callado” de Pablo del Cerro y Atahualpa Yupanqui, donde la melodía invita a recordar la letra de esta canción. “Quisiera entrar una tarde / En ese monte callado/ A donde solo se escuche/ La marcha de mi caballo”. Una elección acertada para cerrar un disco que es para el disfrute del principio al fin.

 

Esto es música! El bandoneón de Wolff es imponente tanto en el canto como cuando acompaña. El piano de Possetti muestra que conoce de secretos: giros melódicos, acordes cadenciosos y expresividad en la elección de las notas. Un piano que se acerca al tango camarístico y que se da el lujo de mostrar yeites. La calidad de grabación colabora para disfrutar de este dúo que nos abre las puertas de su casa, de su habitar musical.

 

Escuchar “Loca bohemia” desde el punto alto de algún mirador que muestre toda la ciudad.

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