Nutrición holística: sanar nuestra relación con la alimentación


Una manera de entender la alimentación que se enfoca en la persona de manera integral -cuerpo, mente y espíritu- y privilegia al autoconocimiento por sobre las dietas.

TEXTOS. Eliana Moratiel. ASESORAMIENTO. Sofía Karlé, mentora en Alimentación y Nutrición Holística e Integral  (MP 1698).

En tiempos de ritmos acelerados, con consumo rápido de comida pero también de imágenes que inundan las redes de cuerpos delgados, tonificados y «perfectos» es cada vez más común experimentar una relación difícil con la alimentación, tóxica inclusive.

Cuando finalmente se nota que algo no funciona del todo bien con nuestra alimentación el primer y -único- factor al que se le presta atención es al físico. La nutrición desde una perspectiva holística propone un acercamiento diferente.

«Se pone demasiado el foco en buscar un cuerpo que este acorde a ciertos estándares. Lo que busca esta mirada es vernos como los seres integrales que somos; tenemos pensamientos, emociones y una historia de vida», sostiene Sofía Karlé, Licenciada en Nutrición especializada en el enfoque holístico.

«Cuando tenemos una incomodidad física o una insatisfacción con el peso debemos empezar a considerar que no solo influye lo que como o la actividad física que hago, sino que el factor mental, emocional y energético también suma si queremos atravesar una transformación verdadera», continuó.

Para Karlé, las experiencias de vida , los traumas, el bagaje emocional que cargan las personas afectan la manera en la que luego se relacionarán con el alimento. «Cuando era chica pase por trastornos de alimentación: bulimia, anorexia nerviosa y a raíz de esa experiencia comencé a buscar terapias alternativas. Me di cuenta luego como profesional que debía incluirlas también en mi práctica al ver a diferentes personas que venían a mi por los mismos temas.

La clave es el autoconocimiento, asegura la profesional. Indagar en lo más profundo para entender de dónde provienen ciertos comportamientos o hábitos que formamos. «Siempre me interesa conocer mucho a la persona en profundidad y también que ella misma vaya conociéndose. Mis preguntas son siempre para reflexionar. No uso ningún tipo de medición o de método que haga a la persona sentirse expuesta físicamente».

En el consultorio de Karlé tampoco se trata de las típicas fotocopias con planes de alimentación detallados y restrictivos, al contrario, sugiere la idea de volver a una nutrición más «intuitiva».»Miles de años atrás los humanos comían por instinto. El mismo cuerpo nos guía sobre que alimentos elegir, la calidad, la cantidad. A medida que los años fueron pasando y la vida fue acelerándose y la tecnología desarrollándose, el ser humano comenzó a desconectarse de esa intuición, pero seguimos teniendo ese poder. La idea con esta mirada es recuperarlo».

Sofia Karlé nutricionista holistica Foto Mauricio Garín

CAMBIAR EL CHIP

«Hoy en día la comida cumple varios roles en nuestra vida. Es refugio para tapar nuestras emociones: cuando nos sentimos solos, enojados, angustiados, con miedo e incluso cuando estamos felices, festejamos con el alimento», consideró la nutricionista.

También el entorno en el que comemos influye en las emociones que se pueden despertar y cómo se va a predisponer el cuerpo a nutrirnos. «Si estamos en una reunión y esta alguna persona con la que tengo algunas diferencias, me pone nerviosa o triste, el alimento que consumo no va a llegar a mi de la misma manera».

«Debemos cuidar el momento de la comida desde todo lugar, por ejemplo, si hay cosas que no puedo controlar como las personas con las que me siento a la mesa, hacer un trabajo previo, puede ser de respiración y de conexión con uno mismo. Entender que no solo nos alimentamos de comida, sino también de pensamientos, imágenes y ruidos. Si se tiene la posibilidad de vivenciar el momento de comer con música tranquila o en silencio, o quizás con aromaterapia y velas se va a notar la diferencia en como nos cae el alimento, como se digiere y metaboliza.

En este sentido, Karlé insistió en la idea de que el momento de la comida no sea solo un trámite. «Son las 12 del medio día entonces me siento a comer sin siquiera registrar por qué lo hago. Si tengo hambre, si lo hago porque es el momento. Puede que para otro es el momento de almorzar pero para mi no. También comprobar si las comidas al día que hacemos son realmente las que necesitamos. Por imposición social tenemos desayuno, almuerzo, merienda y cena. Habría que ver si realmente todos los seres humanos necesitamos lo mismo».

Por último, la profesional aseguró que es difícil «cambiar el chip» de querer llegar a cierto tipo de cuerpo ideal para ser aceptado pero «trabajando internamente se puede lograr. Tenemos que mirarnos con un poco mas de compasión».

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