Oye Chico, qué grande eres


Chico Buarque: Poeta, cantante, guitarrista, compositor, dramaturgo y novelista; en su dilatada trayectoria, se lo ha reconocido principalmente por sus canciones de refinada armonía y comprometido mensaje, constituyéndose en un ícono ineludible en la historia del Brasil. 

Textos. Enrique Madeo.

La década del 60 trajo consigo para el ámbito musical una verdadera revolución, cuyos efectos continúan generando sólidas tendencias hasta estos días.

Por un lado, el fenómeno de los Beatles más todo su entorno; por otro, figuras como las de Jimmy Hendrix, Janis Joplin o Carlos Santana, por solo referenciar algunas de ellas, que junto a otras se consagraron en el inolvidable Woosdtock en 1969.

Al mundo artístico del Brasil esa movida le generó profundos cambios. Así es que caminando entre lo popular y lo erudito, entre lo campesino y lo citadino, esa joya que es la música brasileña inició su internacionalización con el movimiento conocido como Tropicalismo.

Así se forjaron los primeros cambios reales de estructura e interpretación con respecto al samba tradicional y la bossa nova. En términos sencillos, el nuevo estilo constituía un cruce entre ambas tendencias y el cool jazz.

La segunda generación de músicos de bossa, si así se los puede denominar, surgida a mediados de los 60, se caracterizó por una actitud más comprometida y por un tipo de composición de corte netamente nacionalista.

La dictadura militar que sometió en Brasil a miles de ciudadanos entre 1964 a 1985, encontró una respuesta inteligente, valiente y sensual, en las creaciones de autores entre los que se destacó Chico Buarque, quien supo componer canciones cuyo argumento no era únicamente la contestación o la denuncia social. Nada más eficaz a la hora de enfrentarse a la violencia, la incultura general y la mediocridad más pasmosa, que la canción, la danza, la poesía… y un profundo sentido del humor.

ÍCONO DE LA HISTORIA DE BRASIL

Francisco Buarque de Holanda nació el 19 de junio de 1944 en Río de Janeiro, siendo el cuarto hijo del historiador, sociólogo y crítico, Sergio Buarque de Holanda y de la pianista María Amelia Cesario.

El llamado Tropicalismo abrió con Buarque, junto a otros intérpretes, un camino ancho y largo capaz de esparcir la diversificación y la hibridación de la Música Popular Brasileña hasta finales del siglo XX.

Poeta, cantante, guitarrista, compositor, dramaturgo y novelista, en su dilatada trayectoria, a Chico se lo ha reconocido principalmente por sus canciones de refinada armonía y comprometido mensaje, constituyéndose en un ícono ineludible en la historia del Brasil.

Por ello es que hoy se me ocurrió simbolizar su tan rica trayectoria artística tomando como eje central algunas de sus canciones. Pero entonces me surge un serio obstáculo en la elección: entre sus algo más de 340 temas ¿cuál descarto?

Recuerdo a Chico desde mi adolescencia. Lo recuerdo interpretando La banda, El funeral del labrador, o Construcción; y las versiones de sus temas por Nara Leao, por Mina, por Bárbara y Dick; en su originario portugués o traducidas al italiano o al español; pero en aquellos tiempos, sin tener la más mínima idea de que su obra alcanzaría tamaña proyección.

Sus letras, oscilantes entre una temática de carácter intimista, hasta otras abordando cuestiones como la situación cultural, económica y social del Brasil, se presentaban encastradas en sambas pegadizas o en melodías post bossa caracterizadas por juegos de palabras creativas y un trasfondo de nostalgia trágica. Es que entre el samba y la bossa, Chico supo moverse con delicado equilibrio y exquisito talento, haciendo de esos dos universos uno solo.

Sus canciones, en gran parte demostrativas de su postura combativa contra la dictadura imperante en el Brasil, fueron fustigadas y prohibidas, pero casi siempre cuando ellas ya habían ganado en popularidad. Más aún, un fragmento de A pesar de vocé se convirtió en algo así como un himno de la resistencia del pueblo brasileño… «A pesar de usted, mañana será otro día».

Desde mediados de la década del 60 hasta estos días en más o en menos de Chico recuerdo:

La Banda: esta marcha perteneciente a su primer disco fue compuesta con el objetivo de presentarla en el Festival de Música Popular Brasileña. La letra fue lo último en componerse, hasta que los versos finales le dieron forma y la convirtieron en una de las canciones más representativas del género. Fue también la obra con la que Chico empezó a hacer eco en la escena internacional. Poco tiempo después de su lanzamiento fue interpretada por cantantes de la talla de Nara Leao, Astrud Gilberto y Mina, traduciéndose a distintos idiomas.

El funeral del labrador: Compuesta por Chico Buarque junto al poeta y diplomático João Cabral de Melo. Una canción que cuenta la historia de un labrador que sólo llegó a poseer un pedazo de tierra. La versión en italiano junto a Ennio Morricone es imperdible.

Noche del labrador, noche sin final

su vivir terminó, el arado lloró su vivir terminó, el arado lloró

En silencio santo lloran los trigales

y la lluvia como llanto cae a raudales

Vida, fe y anhelo en el surco puso

y se fue al cielo cuando dios dispuso

A pesar de usted: Una de las canciones más aplaudidas de Chico es este verdadero himno de la resistencia al golpe cívico militar. Él se la dedicó al presidente de facto Garrastazu Médici, una seria advertencia al régimen compuesta al ritmo del samba y con una poesía impecable: «A pesar de usted, mañana será otro día».

Como solía hacer con muchos de sus temas, Chico se ayudó de metáforas, juegos de palabras y otros recursos literarios para enmascarar su significado directo, y aunque la canción fue censurada, para ese entonces ya había sido adoptada por todo el pueblo brasileño. En este período, fines de la década del 60, Chico debió exiliarse debido a la creciente persecución del régimen militar.

Construcción: Una de las composiciones más singulares de la música latinoamericana. Escrita con diecisiete versos sobre la base de una melodía in crescendo, Chico dibuja la dramática historia de su personaje y retrata con perfecta claridad el escenario urbano y decadente de mediados de siglo XX. Para alcanzar ese impacto, también recurre al uso de diversos sonidos, coros y algunos elementos de la música tribal, aunque lo más llamativo de la canción es la forma en la que logró una letra tan compleja como real.

Cálice: compuesta junto a Gilberto Gil, juega con las palabras portuguesas para «cállese» y «cáliz» para cantar sobre la opresión militar bajo la apariencia de un relato bíblico.

En esencia es una canción de protesta, poéticamente disfrazada como canción religiosa. Conocido es que cálice (cáliz) suena similar a cale-se (cállate) o filho da outra (hijo de otra) con filho da porra (hijo de puta). Estas similitudes idiomáticas no son casuales, fueron puestas por Chico con deliberada intención.

Geni y el zepelín: otra historia donde Buarque juega con figuras fantásticas insertándolas en la más cruda realidad de la sociedad brasileña.

Hay un famoso cuento del francés Guy de Maupassant, Bola de sebo, publicado en 1880, que gira en torno a una prostituta que salva a un grupo diverso de una situación embarazosa, por la cual es apreciada, aunque después vuelve a su condición de mal vista por los ya seguros compañeros de viaje.

La obra inspiró a Chico a componer esta canción, donde toda una ciudad pasa, igualmente, del desprecio a la alabanza y finalmente al rechazo masivo, que exige incluso lapidación para la ramera salvadora. Tiren bosta a la Gení, tiren piedra a la Gení…

Retrato en blanco y negro: una de las canciones de amor de mayor belleza compuesta junto a Tom Jobim.

Bastidores: un desgarrador relato donde el protagonista desde una cruda intimidad, desnuda su fracaso amoroso.

Lloré, lloré Hasta sentir pena por mi

Y me encerré en el camarín

Tomé el calmante, el excitante

y un trago de gin

Maldije el día en que te conocí

Sobre todas las cosas: tras concluir su faceta fuertemente contestataria, Chico se animó con la experimentación de otros estilos. Aunque la versión original de «Sobre todas as coisas» fue compuesta por Giberto Gil y Edu Lobo en 1983, Chico la resignificó algunos años después en una balada tan sensual como triste, llena de referencias bíblicas, para cantarle a un amor perdido y pedirle a Dios que intervenga por el.

Dueto: muchos años pasaron desde que ese Chico adolescente plantó sus pies y voz en el universo artístico brasileño, cantando junto a multitudes que le daban la bienvenida como si estuvieran respirando por primera vez. Caravanas fue el último álbum grabado en estudio que publicó incluyendo a sus nietos para algunas de sus canciones. «Dueto» es una de ellas, un tierno bossa, antes interpretado junto a Nara Leao en 1980 y luego, en 2017, grabado en colaboración con una de sus nietas, Clara Buarque.

Este álbum es lo último que publicó como músico; más aún, Chico sigue trabajando con igual dedicación en la literatura, la dramaturgia y porque no, en el cine.

Su referencia en el mundo de la música resulta inevitable.

Silvio Rodríguez lo nombra en su canción «Quién Fuera» del disco Silvio: «Estoy buscando melodías para tener como llamarte ¿Quién fuera ruiseñor? ¿Quién fuera Lennon y McCartney, Sindo Garay, Violeta, Chico Buarque? ¿Quién fuera tu trovador? Corazón, corazón obscuro. Corazón…; Fito Páez en Carabelas nada de Tercer mundo. Chico Buarque tiene puestos los anteojos que dejé sobre un cuaderno con su rostro…»

En 1998, la escuela de samba de Mangueira ganó el primer lugar del carnaval carioca con un tema de homenaje a Chico Buarque.

El cineasta Ruy Guerra, al referirse a Chico manifiesta: «Es compañero de la euforia y la desventura, amigo de todos los que llegan en segundo lugar, de generosidad sistemática, de silencios elocuentes, de palabras quirúrgicas, de humor agudo, autor de las mejores canciones de amor para la noche, cuyas notas vibran en la punta de los dedos, mientras su verbo callejea en la extremidad de la lengua, y es capaz de ponerte el corazón en carne viva».

Sólo un enorme artista, humilde y discreto como él, genial y honesto, es capaz, efectivamente, de dar protagonismo en sus canciones, a un anónimo albañil destrozado al caer del andamio, a un sencillo labrador muerto violentamente, a una prostituta de Río o a un policía torturador… sin perder el compás, la gracia y la sensualidad.

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