¿Piel cansada? 10 cosas que haces mal y no tienen que ver con las cremas que usas


Es de público conocimiento que dormir poco no ayuda a que piel luzca bien, pero es evidente que también hay otros factores que restan eficacia a los pasos de cuidado facial que uno practica día a día. Existen hábitos de los que no somos conscientes que influyen más de lo que uno piensa en la luminosidad de la piel. Prácticas en la que uno no suele reparar pero que juegan en contra de manera silenciosa. A continuación se detallarán algunas de ellas.

1. Abusar de las harinas

Si se tiene en cuenta que la lista de alimentos que contienen harinas es enorme, se podría decir que el consumo diario de una persona es grande. El exceso de harinas provoca una cadena de reacciones en nuestro cuerpo entre las que se incluye: digestión pesada, proceso intestinal lento y pesado, estreñimiento; y esto, a su vez, puede causar una erupción acneica o una generación de sebo excesiva que de no eliminarse correctamente al oxidarse, dañará y mermará en la luminosidad de la piel.

2. No tomar suficiente vitamina C

La vitamina C es la responsable de dar luz a la piel y una de las mejores aliadas para pieles fatigadas y apagadas. Por lo tanto, se recomienda tener siempre en la heladera alimentos ricos en esta vitamina como: tomates, naranjas, frutillas, kiwi, etc.

3. Abusar de la carne procesada y de los embutidos

El abuso de la carne procesada y de los embutidos, no solo afecta al organismo, sino también a la luminosidad de la piel. Los conservantes que emplean en su elaboración son responsables de esa falta de luz y, además, de provocar inflamación y enrojecimiento. De la misma manera, cualquier producto envasado tiene elementos químicos que, aunque son perfectamente seguros para la salud, afectan en el aporte nutricional del alimento y a la calidad de sus vitaminas, minerales, hidratos, proteínas y grasas. Y todo eso también pasa factura al aspecto del cutis.

4. No realizar 30 minutos diarios de actividad física

Si no se lleva a cabo ejercicio de forma regular, el resultado será un déficit circulatorio. Esto quiere decir que la circulación sanguínea no va a ir a la velocidad óptima para permitir la correcta oxigenación de todas las células del cuerpo, incluidas las de la epidermis. Y, si consideramos que la piel es el último órgano del organismo al que llegan nutrientes e hidratación, como resultado a esa falta de circulación, el rostro mantendrá mayor opacidad. Basta con mantener nuestro cuerpo activo y practicar unos 30 minutos de ejercicio al día para que nuestro sistema funcione de manera óptima.

5. Practicar deporte sin cuidar la piel

El deporte ayuda a aumentar la flexibilidad de la piel y a mejorar su estructura, además de favorecer la eliminación de toxinas. La importancia de cuidar la piel antes y después de hacer actividad se debe a que hay componentes que influyen de forma negativa en la piel como el sudor, las impurezas y la deshidratación. Para evitar esto es importante limpiarse la cara antes y después de ponerse en movimiento. Es vital liberar los poros.

6. Vivir acelerado

Un clásico que conviene recordar: el estrés. Hay factores internos como el exceso de estrés o de preocupaciones, que no permiten bajar el ritmo, desconectar y descansar, y que a su vez también interfieren en la luminosidad de la piel. Por eso la importancia de tomar una pausa.

7. No proteger la cara de la luz azul

La luz azul que emiten los dispositivos electrónicos ensucia la piel y el exceso puede provocar la aparición de manchas y flacidez. Reducir todo lo posible su sobreexposición y proteger tu rostro con productos que actúen como un escudo y eviten, no sólo la falta de luminosidad, sino también el daño oxidativo, la deshidratación y la aparición de manchas; resulta primordial. Estar en casa con un SPF 30 es suficiente para contrarrestar los efectos de la luz azul.

8. No proteger la piel de la contaminación interior

Es importante tener en cuenta que la contaminación doméstica existe y que se puede minimizar su impacto. Son un universo de micropartículas que no se ven, pero que provienen de la calefacción, refrigeración, materiales de construcción, productos de limpieza y que está demostrando que pueden provocar la disminución de vitamina E y la pérdida de firmeza en la piel. Por tanto, usar productos antipolución con efecto detox resulta interesante para liberar a la piel de esas toxinas indoor a las que se enfrenta.

9. No practicar la desconexión digital una hora antes de dormir

Es importante realizar una desconexión digital real al menos 1 hora antes de acostarse. De esta manera, se evita que la luz azul influya en la calidad del sueño. No sólo por cómo afecta a la melatonina, sino también porque si uno no descansa bien y no duerme las horas necesarias, la piel no puede realizar de manera correcta su regeneración celular.

10. No trabajar la respiración de forma consciente

Se podría decir que pocas personas respiran de forma consciente y beneficiosa para el organismo. Trabajar la respiración consciente para mejorar la oxigenación del cuerpo y, por tanto, de la piel, requiere cierto aprendizaje.

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