Planear el día soñado


Por Paola Schegtel

Cuando una pareja se compromete y decide realizar una fiesta su boda, el primer paso es elegir la fecha para su gran acontecimiento.

Para tomar esta decisión se analizan distintos factores. La fecha puede ser significativa para la pareja o simplemente conveniente para tener reunida a toda la familia.

También puede elegirse de acuerdo a una ocasión en particular o a la estación del año.

Idealmente la planificación de la boda comienza entre 8 y 12 meses antes, un tiempo prudente para cubrir cada uno de los detalles. En seguida llegan las preguntas de cuánto se invertirá y cuáles serán las prioridades.

La primera entrevista es clave, es la oportunidad de captar el ADN de la pareja, sus gustos, su esencia, lo que queremos que se vea reflejado. El objetivo es que la fiesta hable de los novios.

En este primer acercamiento me gusta escucharlos, que hablen de ellos, que me cuenten sus historias, que me hablen de las fiestas a las que fueron y de las cosas que les gustan y de las que no. Les pregunto sobre sus invitados, cómo son y qué cosas les divierten y cómo son sus familias.

Después, todo lo material de un evento se ve traducido en números. Cuando vamos diseñando una boda hay cosas que son de mayor o menor costo según su naturaleza o el ingenio que se pueda llegar a aplicar. Ese punto es el primero que tocamos cuando empezamos la planificación del evento. Muchas parejas vienen con una idea de lo que están dispuestas a invertir y esto tiene que ir de la mano de lo que quieren realizar. Podemos hablar de costos promedios que nos sirven como referencia.


Me gusta comparar la planificación de una boda con los pilares de una casa. Comenzamos con los ejes principales de una fiesta, elementos y proveedores que no pueden fallar, estos son los cimientos de una obra sobre los cuales debemos construir lo demás. Si hablamos de un orden de prioridades podemos nombrar la locación en donde hacemos la boda, la iglesia o templo, el ambientador del evento, el proveedor de alimentos y bebidas, el DJ y el fotógrafo que les gusta a los novios. Después van apareciendo los demás rubros, no menos importantes, que se van sumando a medida que va tomando forma todo lo anterior.

La organizadora es también la tercera pata de la organización de la fiesta. La segunda pregunta que realizan los novios una vez que deciden casarse y ponen fecha para la boda es: “¿cómo se hace esto?”. Ahí aparece mágicamente nuestro rol. La wedding planner es la encargada del correcto asesoramiento de todo cuanto tenga relación con el casamiento, con el filtro necesario entre las miles de opciones y la pareja. Tiene la función de organizar, guiar y ordenar los deseos del cliente.

Son muchos meses de intenso trabajo con los novios, la familia y un gran equipo de profesionales. Nos encargamos de ejecutar las mejores opciones para ellos, de trabajar con los presupuestos y diseñar una planilla de costo que refleje la totalidad de recursos y costos del evento. Nuestro equipo se encarga de que las cosas salgan como fueron planificadas, todo a partir de timing, hoja de ruta y manuales de procedimiento.

Llegado el día del evento, el equipo está totalmente al mando desde el inicio del montaje hasta que se retire el último invitado. No se deja descubierto nada en ningún momento. Acompañamos, contenemos, atendemos y mimamos a los novios y a cada uno de los presentes.

Para el éxito no hay secretos, más bien un camino que recorremos día a día. Realizamos nuestro trabajo de manera incansable y con pasión. Luego de 5 años de experiencia como wedding planner, destaco los lazos especiales que se hacen con las parejas y las familias que nos abren sus puertas ya que comparten sus emociones y sus sinceros sentimientos. Ser parte de uno de los momentos más importantes de su vida es la mejor recompensa.

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