Por más extraterrestres en nuestras organizaciones


Que haya sido el Día del Ovni el pasado 2 de julio es la ocasión más propicia para hablar del tema. ¡Pero cuidado! no es este un espacio de Fabio Zerpa ni de la Nasa… Seguimos hablando de personas que trabajan y le pasan cosas.

TEXTOS. Ps. Gustavo Giorgi. ILUSTRACIÓN. Soledad Grossi.

¿Entonces, por qué hablar de extraterrestres? ¿A quién representan esas naves cuasi mitológicas llenas de luces cegadoras? (1) ¿Quiénes son esos pelados petisitos de ojos saltones y macrocefálicos?

Acompañame en la metáfora…

1. El Alienado

No es casualidad que al loco se lo llame de igual manera que al marciano y es porque comparten la misma raíz etimológica: Alienus, que significa lo extraño.

Podemos pensar que en el caso del insano, tiene dentro suyo a lo extranjero. Este sujeto estaría habitado por algo estrafalario que lo posee y hace delirar.

Y tanto loco como extraterrestre revelan algo enigmático, que no nos pertenece. Que nos inquieta y atemoriza. Lo extraño da miedo.

2. El otro es desconocido y, ante la duda, hay que eliminarlo

No, no y no. No hay pragmatismo aquí. ¿Pensás que en nuestra naturaleza existe una fuerza que nos lleva a acercarnos a lo que no conocemos? Pues no. Primero porque esta naturaleza no deja de ser un constructo biológico muy valioso para médicos y antropólogos pero bastante inútil para psicólogos, filósofos, sociólogos y demás estudiosos de la condición humana. Pero sobre todas las cosas, porque nos hacemos sujetos a partir de un movimiento simultáneo y contradictorio de identificación (querer ser como…) y separación (de nuestra persona más amada en ese momento, sea madre, padre o quien nos dé afecto). La separación de ese ser imaginariamente extraordinario nos permite encontrarnos con semejantes. Hijos de la vecina, como vos y yo.

Ahora, si ese semejante resulta que no es tan semejante, no me dan ganas de conocerlo.

Prefiero eliminarlo. Y con más razón si, a fin de cuentas, lo que encuentro distinto de él a mí resulta que son cuestiones que yo no quiero admitir que poseo (siento que la compliqué aquí y me disculpo, pero era importante explicarlo).

Vamos a los ejemplos extremos de segregación como el nazismo o el genocidio armenio. En todas esas penosas circunstancias está el mecanismo de segregación como motor último y causal de las matanzas.

Más acá, en nuestras organizaciones, el desconocimiento y luego ira hacia las minorías: mujeres, viejos, jóvenes, trans y así… «No los quiero en mi empresa» dice el jefe neurótico temeroso de que, lo desconocido se le meta adentro y lo posea cual espíritu demoníaco, haciéndole hacer cosas sucias. «¡Que no se junte con maricas, a ver si me sale así!», manifiestan padres asustados por las mismas razones mientras observan, curiosos, como el chimichurri del choripán discurre anárquico por la comisura de los labios del nene…

3. La atribución de propiedades supernaturales y el componente de idealización 

Habrás notado seguramente que todos los platos voladores son, por lejos, muchísimo más poderosos que el mejor de nuestros aviones. Y los extraterrestres son muchísimo más inteligentes que nuestro héroe Einstein. ¿Será tan así? Digo, en un universo infinito y creciendo día a día, ¿será posible que todos sean mejores que nosotros? ¿No habrá, así sea en los confines del todo, una civilización más pedorra que la nuestra?

No me queda otra que pensar que hay idealización aquí. Pero no es una idealización que permita el «querer ser como» sino una de tipo imaginaria, en la que seríamos invitados a contemplar a seres perfectos y avanzados. Cuasi a tope de la creación del Sr. Dios.

Al distinto también se lo idealiza y supone que es mejor que uno. Entonces, con más razón, hay que destruirlo.

4. El concepto que nos divide (entre creyentes y ateos)

Imposible aquí no recordar la memorable escena en la que Chiche Gelblung entraba en medio de la intervención sobre el cuerpo de un E.T. sumándose al equipo de profesionales fakes del Incidente Roswell.

¿Por qué lo hizo? Justamente para sacarle la careta a todos los charlatanes que hablan del tema.

Del otro lado, firmes defensores de la vida interplanetaria que salen a comerle el hígado mientras blanden miles de videos VHS de calidad variopinta y un poco desgastados por el uso. Este último grupo, asimismo, comparte asados vegggies y distintas actividades de tipo espiritual tales como meditaciones al aire libre o con cuencos tibetanos, constelaciones familiares y otros etcéteras. Para ellos, quienes no acuerdan con este modo de ser en el mundo son, simplemente, villanos y cortos de mentes.

¿Existe una grieta intergaláctica o es todo invento de los medios?

Volviendo al inicio y en resumidas cuentas, entiendo que la imagen y concepto de Ovni es una representación más del otro.

Por eso abogo por más extraterrestres en las organizaciones. Pero alienígenas de carne y hueso, con sus pesares, temores y alegrías. Personas que vivan, sientan, hablen y experimenten la aventura diaria que el vivir supone. Que se tomen el tiempo para poner sobre la mesa y a consideración de los demás sus angustias y deseos. Que se animen a plantear cosas absurdas o a reírse de las cosas simples. Que escuchen mucho al otro y no le teman. Que se acerquen con la cabeza abierta y el corazón palpitante.

¿Qué cosa hay, si no, más fantástica que compartir espacio y tiempo con aquellos distintos a nosotros?

(1) Podría hacerlo escrito con S también, aludiendo al carácter ígneo de las mismas y su efecto nocivo sobre los sembrados y cultivos en general. 

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