¿Por qué la piel necesita un aporte extra de antioxidantes?


La contaminación urbana podría estar detrás del incremento de casos de piel sensible a nivel mundial.

Además, está demostrado que a largo plazo las micropartículas que conforman la polución causan envejecimiento prematuro.


Los expertos señalan que además del ozono bueno -el que nos protege de los rayos UV- en las zonas urbanas existe otro que se sitúa a 10/15 km por encima del suelo y cuyos niveles aumentan sin parar desde la industrialización por el mal uso de los combustibles y la interacción de estos con los rayos ultravioleta. Y este ozono malo, al que estamos sometidos de forma crónica, está involucrado en el envejecimiento de la piel. Reacciona con los lípidos presentes en la epidermis, lo que conduce a una producción masiva de moléculas bioquímicas (radicales libres) que dañan de manera irreversible el colágeno y la elastina, responsables de la elasticidad y la textura de la piel.


Pero el ozono malo no es el único responsable de este envejecimiento acelerado. Según la doctora Lavinia Popescu, directora de I+D de Elizabeth Arden, existe una clara correlación entre las partículas procedentes del tráfico o el humo y los signos extrínsecos de envejecimiento, como manchas, arrugas y líneas finas.

«Estas partículas generan radicales libres que perjudican a la capacidad de la piel para producir colágeno y retener la humedad, lo que produce signos acelerados de envejecimiento», afirma.


El impacto de la contaminación en la piel a corto plazo puede manifestarse en forma de rojeces, sensibilidad e inflamación. De hecho casos de piel sensible están proliferando en todo el mundo y muchos estudios sugieren que este fenómeno podría estar relacionado con las agresiones medioambientales. A largo plazo la contaminación se traduce en falta de luminosidad, manchas, líneas de expresión y una disminución gradual de los niveles de elasticidad.


Los expertos se muestran unánimes: el único remedio para neutralizar estos daños pasa por un aporte extra de antioxidantes. El ácido ferúlico, la L-carnosina, la tiotaína o la vitamina C, entre otros, son excelentes amortiguadores de los radicales libres. Y lo son todavía más si se combinan entre ellos.

Previo Hoy se celebra el Día del Operador en Argentina
Siguiente Ir sin maquillaje: las claves del efecto “no make-up”