Protegé tu cabellos del estrés


El estrés y la ansiedad de estar todo el día en casa puede estar pasando factura también a tu cabellera. La buena noticia es que existen claves para proteger el cabello.

Asociamos más la caída del cabello con el otoño, pero en primavera también suele ser un problema frecuente. El cambio de estación es un proceso de renovación y, normalmente, en pocos meses se suele recuperar el volumen perdido.

Pero conviene distinguir si es una caída normal o esconde algún otro problema para tomar las medidas necesarias y evitar que vaya a más.

POR QUÉ SE CAE MÁS EN ESTA ÉPOCA

El cabello se puede caer por muchas razones: estrés, fatiga, factores hormonales, agresiones externas… Pero la caída estacional es un proceso normal que suele cesar en varias semanas. De cada 100 pelos que tenemos, siempre hay un 12-15% en fase de cambio.

En primavera, igual que en otoño, se observan los picos de renovación del pelo. Esto ocurre debido al ciclo biológico: en estas épocas se producen cambios en las horas de luz natural que afectan al ritmo circadiano de nuestro organismo. Normalmente, los cabellos que caen son sustituidos por otros nuevos que nacen y el volumen se recupera sin mayores problemas al cabo de unos 3 meses.

Aunque la duración de la fase de caída estacional depende de la genética y las circunstancias de cada persona, los tricólogos (especialistas en cabello y cuero cabelludo) consideran que si se pierden más de 100-150 cabellos al día o la caída se prolonga más de 3 semanas puede deberse a otro tipo de problema.

No se trata de que los cuentes, pero sí de que estés atenta a la cantidad de pelo que pierdes a diario, fijándote en los que quedan en el peine, en el desagüe de la ducha, etc. Si crees que es excesiva, acude al especialista. Este te realizará un tricograma, es decir, examinará con un microscopio las raíces de una muestra de cabellos para comprobar si hay más pelos en fase de crecimiento o cayendo.

QUÉ FACTORES AUMENTAN LA CAÍDA

Existen otras razones que pueden provocar la caída del cabello, o aumentarla:

Hereditaria. La llamada alopecia androgenética, más típica del hombre, también se puede dar en mujeres con antecedentes familiares, aunque no pierdan por completo el cabello en la zona de la frente. La caída es bastante rápida, así que conviene acudir al especialista y seguir un tratamiento cuanto antes.

Dieta desequilibrada. Una carencia de hierro, zinc y vitaminas del grupo B afecta al cabello.

Dormir poco o mal. El pelo crece más de noche. Los trastornos del sueño interrumpen este proceso y aumentan la caída.

Ansiedad y estrés. Estas situaciones, sostenidas durante tiempo, hacen que los cabellos en fase de crecimiento pasen directamente a fase de caída.

Ciertas enfermedades. Anemia, hipotiroidismo y diabetes, entre otros trastornos, pueden debilitar el cabello, incluso aunque se sigan tratamientos.

Medicamentos. La pérdida de cabello es un efecto secundario de algunos fármacos antidepresivos, contra la hipertensión y el colesterol o también después de dejar de tomar anticonceptivos orales. Si la caída de cabello es abundante y tomas alguno de estos medicamentos, consulta al médico si hay opción de cambiarlo o compensarlo de otro modo.

Menopausia. Durante esta etapa se reduce la cantidad y el grosor del pelo porque disminuyen los estrógenos. El cambio hormonal que se produce afecta a la actividad de los folículos capilares, que generan menos cabello, y hay más pelo en fase de caída. Además, la cantidad de cabello disminuye a medida que envejecemos.

QUÉ PODÉS HACER PARA FRENARLA

Cuando se trata de una caída normal por el cambio de estación, el pelo se suele recuperar solo, pero existen productos que pueden ayudar a frenarla, como champús y lociones anticaída y nutricosméticos con vitaminas y minerales que fortalecen el cabello. Eso sí, si la caída es abundante o se alarga, acude antes al médico, ya que lo primero es averiguar el motivo y ponerle remedio, ya sea un déficit de nutrientes, una enfermedad sin tratar o una situación de estrés.

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