¿Qué madera elegir para mis proyectos?


Según la función, los gustos, el uso y el lugar en el que la utilizaremos, se recomienda seleccionar alguna de las tantas alternativas que este noble material nos propone. Las claves para saber cómo elegir, en esta nota.

Textos. Revista Nosotros.

No existen maderas buenas o malas, sino la que mejor se adapta a cada proyecto. Es preciso evaluar algunas variables vinculadas al uso que se le dará al material, así como a los gustos de quien vaya a utilizarla y siempre recordar que es indispensable protegerlas para garantizar su durabilidad.

En esta nota acercamos una serie de interrogantes para hacerse al momento de definir qué madera usar según lo que se busque.

– ¿Qué maderas hay disponibles en la región en la que uno está ubicado?

– ¿Para qué se va a usar esa madera? Aquí se tendrá que tener en cuenta la característica de la dureza vinculada a su peso. Mientras más dura es la madera, más resistente es al exterior, la intemperie.

– ¿Qué características quisiéramos que tenga? Tono, aroma y estructuras internas.

DISPONIBILIDAD SEGÚN LA REGIÓN EN LA QUE ESTEMOS

En primer lugar, lo que se deberá tener en cuenta es la región en la que uno está ubicado y partir desde ahí para conseguir la mejor opción. A veces vemos algo que nos encanta en Pinterest o en revistas y cuando vamos al carpintero nos indica que esa madera no se consigue en nuestro país.

¿PARA QUÉ SE VA A USAR LA MADERA?

Luego de preguntarnos qué tipo de maderas tenemos disponible, nos conviene pensar cuál nos conviene según su peso y uso.

En este punto las maderas se pueden agrupar en: duras, semi duras y blandas.

Esta particularidad tiene que ver con la densidad de las maderas y se calcula en Kg/m3. Cada especie tiene valores diferentes cuando está verde y cuando está seca.

Viendo los pesos de las maderas, se identifica que las más pesadas (viraró, virapitá, lapacho, incienso), suelen tener los poros más cerrados, lo que puede verse en un corte transversal o testa. Mientras que las más blandas en general poseen poros más abiertos (kiri, paraíso, marupa). Entre las semiduras se encuentran el peteribí o roble, por ejemplo.

Es habitual creer que para exterior deben usarse maderas duras o extra duras, sin embargo, es mejor planificar cómo se las protegerá dado que con el cuidado correcto se puede elegir la madera por otros condicionantes y no sólo por su peso.

¿QUÉ CARACTERÍSTICAS QUISIÉRAMOS QUE TENGA?

Para el siguiente paso, según gustos y preferencias, se seleccionará el material de acuerdo al tono, su estructura interna y su aroma.

Existen distintos colores de maderas. Entonces una vez que se haya identificado cuáles están disponibles en la región y si deben ser duras, semiduras o blandas, según el proyecto que se va a llevar adelante, es el momento de sumergirse en las opciones de color.

– Oscuros marrones: lapacho, incienso

– Claros marrones: guayca

– Oscuros rojos: virapita, cancharana

– Claros de tonos blancos: kiri, fresno, haya

– Claros de tonos amarillos: guatambú, grapia, marupá, ayús

– Claros de tonos rosados: lenga.

Ahora es el turno de la estructura interna. Aquí aparecen algunas maderas que son homogéneas en sus estructuras (marupá, guatambú) casi que no cambian en todo el desarrollo. Otras homogéneas con algunos dibujos como el lenga y también están las que tienen dibujos que son constantes en toda su estructura (roble, fresno). Finalmente, aquellas que tienen incluso más dibujos que las anteriores, sobre todo si se miran sus caras en cortes transversales o radiales.

Otra cosa que se puede identificar en la madera tiene que ver con los aromas, que suelen descubrirse en los momentos en que se trabaja con ella, como en el lijado o al hacer los cortes. Los más notorios son los del lapacho, cedro, cerejeira, guatambú, incienso, roble o el olivo.

En conclusión: para que cualquier proyecto en madera salga bien hay puntos importantes a tener en cuenta:

– La madera que se usará. No hay reglas absolutas en cuanto a cuál es la mejor, aunque sí es importante donde se la obtiene, qué queremos hacer y según todo ello qué es lo que más nos gusta.

– Un buen diseño a partir del conocimiento técnico de la madera. Es muy importantes saber cómo trabajar la madera, entender sus tensiones internas. La forma en que se construye es crucial para que funcione bien y la madera se luzca.

– Protección. La madera siempre va a necesitar protección, ya sea en interior o exterior, con el objetivo de que tenga una vida larga, que dure más. Es importante saber que la madera siempre va a tener movimiento (dependiendo sus dimensiones, su construcción y la zona donde te encuentres por su humedad y amplitud térmica).

La madera está presente en nuestras vidas, en mayor o menor medida. Una silla, un mueble heredado, un deck, una galería. Si te preguntás ¿cuánta madera hay en tu vida?, seguramente la respuesta te sorprenda. Lo importante es garantizar su protección para que dure más y elegir la correcta para que nuestro proyecto sea tal cual lo soñamos.

Fuente: CETOL.

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