Raúl Kreig: el alma al teatro


Hablar de Raúl Kreig es hablar del teatro en Santa Fe. De la formación de talentos. De una trayectoria aquilatada y reconocida. Del amor a las tablas más puro y genuino. De un actor, director y docente teatral completo. Con ustedes, el artista.

Textos. Romina Santopietro. Fotos. Gentileza.

En esta nota me voy a tomar un atrevimiento muy grande. Voy a escribir una pequeña partecita en primera persona. Es lo primero que te enseñan en la facultad a no hacer. Pero como mi entrevistado es una persona tan especial para mi, porque está ligado a algunos de mis recuerdos más preciados, me voy a dar este lujo.

Siendo adolescente, tomé un curso de teatro Con Raúl Kreig. Y me encontré con un profesor que sabía reconocer las flaquezas y fortalezas del alumno. Que intuía cómo sacarte del caparazón y hacerte salir de tu zona de confort. Que leía los estados de ánimo como en un libro, sin problemas. Y lo más importante, que enseñaba el amor por este género, con el más puro ejemplo. Paciente y estricto, llevaba a quien incursionaba en su clase a desarrollar las técnicas. También se daba cuenta cuando holgazaneábamos y no nos comprometíamos, por eso va lo de «estricto». Hasta aquí mis palabras. Ahora arranco con la entrevista.

¿Cuándo descubriste el mundo del teatro?

-Desde muy chico. Siempre hubo teatro en mi vida. Si me retrotraigo a mi infancia siempre estuvo el juego mezclado con el teatro. Soy hijo único, me crié en San Carlos Norte y en mi barrio prácticamente no había chicos. Así que me crié rodeado de adultos, al cuidado de mi abuela materna que era modista. Tenía un salón donde cosía, que estaba rodeado de espejos grandes y muchos trapos. Entonces mis juegos preferidos eran esos: disfrazarme, jugar a ser otro, mirarme en el espejo y hablar con ese otro… Juegos que tenían una raíz muy teatral. Y si bien mis viejos no estaban muy ligados al teatro, sí les gustaba mucho. Venía a Santa Fe a la sala mayor del Teatro Municipal, a ver teatro que venía de Buenos Aires. Uno de los recuerdo que guardo es yo de niño, apoyado en uno de los palcos, mirando hacia ese telón que abría las puertas a un mundo que me conmovía muy especialmente.

¿En qué momento te enamoraste de la escena actoral?

-Hice la escuela secundaria en San Carlos Centro. Después vine a Santa Fe a estudiar Derecho. Un poco por desorientación vocacional -risas-. Me recibí de abogado y de hecho me gustó mucho la carrera, no tanto el ejercicio de la profesión. Pero cuando vine a santa Fe empecé a hacer teatro en el Teatro de las Luces, que era un teatro muy lindo, que estaba por General Paz y… ya me voy a acordar de la otra calle. Mi primer profesor, que era el docente y director del lugar, fue Guillermo Acevedo, que tenia a cargo el taller teatral, junto con Ricardo Alegre, que daba la clase de expresión corporal. Ahí comencé a estudiar teatro. En ese momento lo tomé de forma más seria. No digo profesional porque en ese momento no pensaba vivir de esto. Lo empecé a pensar como una actividad que demandaba preparación y conocimiento. Porque antes y desde muy chico en San Carlos Norte mi abuelo paterno, Bernardo Kreig fue el director de un grupo de teatro vocacional, y lo que yo hacia era actuar. Empecé actuando en los espectáculos de mi abuelo. Ensayábamos todo el año y después hacíamos una única función, porque no había más público, pero llenábamos el salón. Para mí fue una experiencia muy rica, tengo recuerdos muy potentes de los aplausos del público, del escenario, de estar parando ahí siendo muy chico.

¿Quiénes son tus referentes?

-No sé si tengo referentes… te puedo decir que admiro a muchísimos actores. Tuve la suerte de entrar a un grupo que fue paradigmático en el teatro de Santa Fe, que se llamaba Nuestro Teatro, con gente muy sólida artística e intelectualmente. Allí estaban Marina Vázquez, el Flaco Rodríguez, Jorge Conti, Guillermo Acevedo, Fernando Silvar… Gente de la cual yo tuve la oportunidad de aprender muchísimo, viendo cómo actuaban ellos. Mi gran escuela de formación fue esa: ver a mis compañeros actores. Y sigo aprendiendo mucho, viendo a mis compañeros en el escenario, resolviendo problemas actorales. Lo mismo de mis alumnos. Yo hace años que hago entrenamiento de actores y la verdad que entrenar actores es una escuela para mí, fundamental.

¿Enseñar teatro es pasar la antorcha? ¿Te emociona esa faceta de tu experiencia teatral?

-A mí me gusta muchísimo a la docencia, creo que es lo que más me gusta del teatro, me gusta estar con actores, verlos entrenar, estimularlos, ir descubriendo cosas juntos… La imagen de pasar la antorcha mucho no me gusta -risas- me gusta más la idea de reproducir arte y conocimiento porque si paso la antorcha es como si abandonara algo.. y yo no quiero abandonar nada – más risas- . En todo caso compartir la antorcha o compartir el saber para ir enriqueciéndonos juntos. Encender más fuegos… El teatro es un arte colectivo, afortunadamente entonces uno está obligado a estar con otros y crear con otros y a compartir momentos de la vida. Entonces se trata de compartir algo y de construir algo juntos.

¿Cumpliste sueños ligados al teatro?

-Y a mí el teatro me salvó la vida y me la sigue salvando. Realmente yo no puedo pensarme sin el teatro. Sinceramente, en un momento como este donde no podemos estar haciendo teatro por la pandemia e igual nos la ingeniamos para estar conectado con lo teatral, sigo dando talleres virtuales. El teatro en mi vida, es realmente algo esencial y producto de eso es que me ha permitido cumplir un montón de sueños y me ha dado muchas, muchas satisfacciones, muchas alegrías.

¿Cuáles son tus miedos?

-¡Uff! Tantos, pero tantos que no vale la pena mencionarlos… Me parece que de todos los miedos el peor es el miedo al miedo.

¿Creés que el teatro, y las clases de teatro podrán ayudar a procesar todo lo vivido en pandemia, cuando se retorne a una vida sin restricciones sociales?

-Estoy convencido de eso de que el teatro y el arte es sanador, es curador. Me parece también que esto de la pandemia es una crisis, y como toda crisis es una oportunidad para poder enfrentarnos a los problemas y tratar de buscarle la vuelta. Creo profundamente en el arte como una herramienta de sanación en el sentido más amplio de la expresión, de todas las prácticas sociales, de todas las prácticas humanas, es en la que más creo.

Mini bio

Actor, director y docente teatral santafesino. Como actor participó en más de 30 espectáculos Participó en largometrajes y series. Como director, entre otros, dirigió la Comedia Universitaria de teatro de la U.N.L de Santa Fe.

Se desempeña como profesor y entrenador de actores en la Escuela provincial de Teatro de Santa Fe (desde 1988) y en otras instituciones oficiales y privadas. Ha dictado cursos auspiciado por la UNL, Alianza Francesa de Paraná, Subsecretaría de Cultura de Entre Ríos, Secretaría de Cultura de Paraná, entre otros.

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