Relevamiento de campo


Por Euge Román

Recuerdo que en la escuela primaria, en Ciencias Naturales, nos enseñaban el significado de la expresión “relevamiento de campo”. Y de hecho lo realizábamos en la práctica para investigaciones de la materia. Nunca volví a oir ni utilizar estas palabras hasta que comencé a trabajar en eventos.


En muchos casos la decoración solo implica la tarea (compleja muchas veces) de ser capaz de imaginar, visualizar y embellecer un espacio, a veces interior, otras exterior, o ambos. Pero existen personas como yo a las que no les gusta depender de otros para determinar algunas cosas, para saber concretamente “dónde estoy parada”. Hace ya varios años empecé a recorrer los salones de eventos que frecuentaba, me descargué un programa que fuera facil de usar para alguien como yo que no viene de la arquitectura, la data de esta aplicación se la debo a un colega fotógrafo que me pasó la posta (¡gracias Jor!). Y desde ahí comencé a hacer mis propias proyecciones en espacio para saber si todo lo planeado era factible en ese lugar.


Pero el verdadero “relevamiento de campo (sede)” comenzó cuando empezamos a montar eventos en lugares vírgenes o poco usuales: quintas, campos, patios, haras, terrenos baldíos, calles, estacionamientos, canchas de polo, terrazas, edificios, locales, etc. Ahí el desafío es mayor y la capacidad de resolución se agudiza. Necesariamente hay que tener en vista no solo lo decorativo sino todo lo operativo para que esa “foto final” sea factible.


Y como dice el dicho, la práctica hace al maestro pero aún en los años se sigue aprendiendo.


Hace poco me encontré un martes al mediodía, con paraguas, bajo una lluvia torrencial, en el amplio jardín de un salón de eventos, caminando una y otra vez y decretando con mis pies la ubicación de escenario, piso, carpa y 700 invitados sentados en cena. Para tal fin hubo que mover de lugar una enorme palmera, con la autorización previa del dueño del lugar. Es un evento anual que amo hacer y que año a año me desafía y me da alas para poder crear y crecer (este evento merece una columna exclusiva). A veces la gente no imagina la responsabilidad y los contratiempos -creanme que los hubo- que implican determinadas cosas. El invitado solo ve “la foto final” y es para lo que trabajamos: la vivencia y la experiencia de un lindo momento.


Hace algunas semanas me tocó volver a San Justo para relevar nuevamente el lugar del famoso Plan A de una boda de diciembre (el plan que todos deseamos) y ver también el Plan B que es un salón cerrado a unos 3 km. de distancia del A. Uno es una hermosa quinta llena de grandes árboles, con una alfombra verde impenetrable de un césped sin igual. Pileta y quincho, casa y dependencias. Camino el lugar una y otra vez, trato de sentirme en la fiesta, trato de verme invitada y de visualizar todo lo que quisiera que me sorprenda en ese lugar. En el camino encuentro huellas, macetas, canillas, piso, planta, fogón, etc. Y me voy mezclando con eso y adaptando. No hay nada más lindo que ver un lugar que no es de eventos, convertido en “fiesta”.


Pero creanme que relevar el campo es necesario, aun cuando es un lugar o salón al que acostumbramos ir, porque les aseguro que mirándolo una y mil veces pueden reencontrarse con él y redescubrir rincones que antes no habían visto.


“El relevamiento es una revisión, una investigación o un estudio de algo” y es a lo que invito a quienes hacen eventos, sobre todo a los que tienen la tarea de ser creativos: revisen, investiguen y estudien siempre, es la unica forma de crecer y de encontrar para encontrarse.

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