Sanar emociones a través del canto


La terapia por medio de la voz abre un camino hacia la estimulación de pensamientos, sentimientos y emociones que las personas no saben identificar plenamente hasta que son conscientes del cambio profundo que pueden generar.

Textos. Soledad Vittori. Fotos. Paula Golfetto y gentileza.

La audición es el primer sentido que se desarrolla en el vientre materno y desde ese entonces todo lo que se percibe a través de él afecta poderosamente al estado ánimo de una persona. De ahí que todas las manifestaciones artísticas relacionadas a la música impacten más profundo que otras formas de expresión.

Cantar ayuda a despejar la mente, a aquietar los pensamientos, a regular la respiración, a liberar emociones y a modificar las estructuras que te fueron impuestas. No importa si uno canta bien o mal, lo importante son los beneficiosos que puede traer al cerebro. Los efectos terapéuticos de cantar son inconmensurables y, sin embargo, por pudor, por creer que uno no es bueno, quizás para evitar la burla, algo como cantar, que de niños se hace de forma totalmente natural, acaba siendo socialmente silenciado a medida que uno crece.

Ante esto, es importante entender que el acto de cantar no reside en impresionar a los demás o en recibir sus aplausos, no se trata de afinar, ni de ser particularmente competente con la voz, sino de disfrutar de la canción, de sacar para afuera aquel sentimiento que se quiere expresar o con el que uno se siente identificado, y compartir esa experiencia con otras personas.

Todas las personas son seres musicales, no importa si son cantantes o no. Y esa música produce vibraciones en el cuerpo, a nivel celular. Cantar modifica el cerebro, en particular el lóbulo temporal derecho que al hacerlo libera endorfinas y oxitocina, que se traducen en sensaciones profundas de felicidad, unión y amor. Por este motivo, cantar es terapéutico.

Se demostró que de todos los instrumentos que existen, la voz humana es la que más moviliza a las personas. La cual, es incluso capaz de sanar. Las hormonas que se liberan tienen un papel crucial en la mejora de la neuroplasticidad del cerebro, así como en el fortalecimiento del sistema inmunológico, permitiendo que el cuerpo pueda combatir mejor diferentes enfermedades, accidentes cardiovasculares o incluso la depresión.

Ante esta situación Revista Nosotros se comunicó con Dalila Rocchia, profesora de canto terapéutico, oriunda de Devoto, que nos contó acerca de la importancia de la voz y sobre cómo uno puede llegar a sanar cuando registra todo lo que se puede hacer con este instrumento.

En sus clases de canto esta reconocida profesora no sólo da técnica sino que habilita un espacio para que las personas descubran el poder que tiene su propia voz. Cómo uno puede con el tono, el timbre, el registro y desde la energía que emana comunicar con una misma frase cosas tan distintas. Pero por sobre todo, aprender a encauzar esa frase hacía la forma en la que la desean comunicar. Es un desprogramar y volver a aprender.

Al respecto, Dalila destacó: «El canto terapéutico no es simplemente canto y técnica, sino el hecho de poner en la voz de mis alumnos un propósito que los impulse a alcanzar lo que desean».

Además de estudiar 4 años la carrera de canto, Rocchia fue a Capilla del Monte a hacer «Terapia del canto» donde le enseñaron a tomar la voz como un instrumento para lograr lo que uno se proponga, la forma en la que se dicen las cosas, cómo se expresan, el ver cómo uno suena pone a las personas frente a un entrenamiento de la voz mucho más allá del puramente musical. La voz es una herramienta poderosa para rediseñarse.

Dalila descubrió en el camino de dar clases que muchos de sus alumnos no lograban afinar porque no eran capaces de escucharse a ellos mismos. De hecho un caso llamativo fue el de una alumna que intentaba poder sonar armónica sin éxito. Clase tras clase se probaban diferentes técnicas sin resultado. Hasta que, un día decidió poner la música al mínimo y que la alumna cantase haciendo eco de su voz. Fue ahí donde hizo el click y empezó a afinar. Y cuando Dalila le preguntó qué pasó, la alumna le contestó «empecé a escucharme». A lo que repreguntó «¿en cuantos aspectos de tu vida no te escuchas?». » En muchos», me respondió la aprendiz.

Ante este ejemplo, Dalila agregó: «Siempre hay algo más que lleva a las personas a no poder. Algo que uno siente que lo limita. Y cuando descubre qué es, es cuando logran cambiarlo. Es un redescubrirse, un empezar por uno».

Y continuó: «Resulta muy común que muchas veces uno diga ‘sueno a mi mamá o a mi papá’ y es importante que entiendan que esa no es su verdadera voz, es una voz prestada. El 70% de lo que uno dice es prestado. Cuando cree que no puede viene de un modelo de crianza donde te enseñaron eso. Y cuando uno es consciente de esta estructura impuesta es cuando puede desprogramarse para poder ser. Porque desde lo que decimos, generamos una realidad. Si creemos que no podemos, no vamos a poder porque nos predisponemos a eso. Nuestra voz en una construcción».

Para el que se pregunta cómo uno puede sanar a través del canto Dalila explica que las personas cuando cantan transmiten emociones y expresan un lenguaje emocional que muchas veces no aceptan decir en palabras. No quieren registrar lo que les está sucediendo. Y sobre esa base se analiza por qué la elección de esa canción. Qué están sintiendo.

Y en palabras Rocchia explicó: «De a poquito me orienté a que las clases de canto no eran sólo de canto, mi objetivo central es poner en la voz de mis alumnos un propósito que los impulse para alcanzar lo que desean. La música tiene un gran impacto en el cerebro.

«Como profesora es clave acompañar a mi alumno en el aprendizaje de saber escucharse. Cuando uno sabe dónde está parado, cuando entiende lo que está sintiendo, qué es lo que quiere; es capaz de cambiarlo todo. Cuando es capaz de darse cuenta que algo no le gusta, es donde se activa la reprogramación. Cantar siendo consciente de lo que uno está diciendo es sanador. Somos seres que estamos constantemente diseñandonos. Cuando la persona viene y descubre que en sus manos tiene el poder de elegir, se da cuenta que su vida puede dirigirse hacia el rumbo que uno desee».

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