El séptimo hijo de Joaquín


“Mentiras piadosas” es el séptimo trabajo en estudio de Joaquín Sabina, y sus reconocimientos han variado según circunstancias de tiempo y lugar. En nuestro país el disco ha sido para gran parte de los argentinos la carta de presentación de un español con estilo propio capaz de cautivar contando historias íntimas.
Por Enrique Madeo.

En mi niñez y en reuniones familiares que se extendían en interminables sobremesas, recuerdo haber escuchado a mis mayores contando historias que en su mayoría no me generaban ni el más mínimo interés. Sin embargo, alguna de ellas no solo lo despertaba, sino que además me provocaban sensaciones cargadas de intriga y temor.

De estas últimas, entre las que más recuerdo, están aquellas vinculadas a la llegada del séptimo hijo. Si era varón, en noches de luna llena se “transformaba” en lobizón. Si era mujer, su no menos horrible “transformación” era en bruja. También es de tener en cuenta, y este no es un dato menor ni ninguna fantasía, que el séptimo hijo más allá de su género, al nacer se transformará en ahijado del presidente en turno de la República.

En la vida de un artista, la llegada de su séptima obra, su séptimo hijo, sin lugar a dudas tiene su valor. Pero este quedará expuesto siempre a valoraciones subjetivas, a veces propias del artista, a veces de terceros, pero nunca a parámetros preestablecidos por historias fantásticamente supersticiosas.

“Mentiras piadosas” es el séptimo disco en estudio de Joaquín Sabina, y sus reconocimientos han variado según circunstancias de tiempo y lugar. Por ejemplo, en nuestro país el disco ha sido para gran parte de los argentinos la carta de presentación de un español con estilo propio capaz de cautivar multitudes contando historias íntimas, tanto propias como ajenas. Más aún, su tema de apertura, Eclipse de mar, cuya autoría comparte con Luis Eduardo Aute fue conocido por muchos de nosotros primero en la versión grabada por Juan Carlos Baglietto en su disco “Ayúdame a mirar”.

“Mentiras piadosas” nos trae variantes rítmicas con verdaderos aires de rock, de rumbas; con pasajes fuertemente vinculados con los ritmos rioplatenses; con historias aggiornadas por frases que con el correr de los años, se han ganado el decir popular (“Era tan pobre que no tenía más que dinero”). En él aparecen tanto personajes reales como Cristina Onassis desde Pobre Cristina, o Dionisio Rodríguez Martín desde El Dioni; como otros ficcionales, en los cuales Sabina asume un decidido rol protagónico brindándoles un marcado realismo.

En Mentiras piadosas: “Yo le quería decir la verdad por amarga que fuera, contarle que el universo era más ancho que sus caderas”.
Con la frente marchita: “Con agüita de un mar andaluz quise yo enamorarte, pero tú no tenías más amor que el de Río de la Plata”.
Medias negras: “Me desperté abrazando la ausencia de su cuerpo en mi colchón”.

Desde “Mentiras piadosas” Sabina, custodiado celosamente por Pancho Varona y Antonio García de Diego, se nos muestra tan exultante como reflexivo con toda la audacia de un ganador pero a su vez, admitiendo, y de pie más de una contundente derrota.

Que para la mayoría de los argentinos “Mentiras piadosas” sea el primer hijo conocido de Joaquín, resulta tan anecdótico como las historias que escuchaba en mi niñez. Lo cierto es que este disco, es un inagotable generador de sensaciones que se escucha entre risas, reflexiones, y por qué no decirlo… alguna que otra lágrima.

 

Ficha técnica:
«Mentiras Piadosas» fue grabado en Estudios Cinearte. España. Año 1990.

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