Series para maratonear


Seguimos con las recomendaciones para quedarse en casa, en este caso, con sugerencias de series que son aptas para mirar de una sentada. 

Textos. Revista Nosotros.

Brooklyn Nine-Nine

La serie va de lo cotidiano, del día a día de una comisaría de policía, con sus inspectores y demás personal, incluida la deslenguada secretaria del sargento al mando. Y, como se suele decir, de lo cotidiano es de donde nace la mejor comedia. Porque donde podría haber material para un drama, nace una comedia en toda regla, con situaciones absurdas y momentos épicos. La clave, en este caso, viene de los personajes que participan en este precinto y en lo desopilante de sus personalidades. En cada capítulo de Brooklyn Nine Nine hay un personaje (o varios) que se reinventa y evoluciona, para no volver atrás. Y aunque en ocasiones parecen querer desandar lo recorrido, siempre siguen hacia delante, haciendo que la trama no sea una simple sucesión de geniales gags, sino una historia en la que sus absurdos (pero adorables) personajes evolucionan sin parar. Son 8 temporadas para maratonear y reir sin parar.

The Good Place

Cuando Eleanor Shellstrop llega al Más Allá, siente alivio y se sorprende de que haya llegado al Buen Lugar, pero no le toma mucho tiempo darse cuenta que ella está en ese sitio debido a un error, por lo que tendrá que cambiar para quedarse. O mentir y engañar a todos, porque de ninguna manera se va a ir de lo que se supone es el paraíso. La lucha entre el bien y el mal tiene como objetivo esta vez la salvación de las almas humanas. Lo absurdo, la filosofía, lo divino, el cielo y el infierno, el universo y mucho humor inteligente se mezclan en esta sitcom que comienza y termina en 4 temporadas. De lo mejor que presenta Netflix.

Crazy ex-girlfriend

Es una comedia inteligente sobre la idealización romántica (y su cercanía con comportamientos obsesivos), al punto de enternecer, hacer reír e incomodar al mismo tiempo, mientras que propone el uso de canciones como parte integral de la narrativa sin alienar al público que no es fan del musical. Su guión avanza de modo que los números musicales son cada vez más imprescindibles y desopilantes -como si eso fuera posible-, autoparodiándose y a la vez parodiando la cultura popular en formato de videoclips, citas de films y hasta comerciales. La verosimilitud de la serie nunca fue su fuerte ni su objetivo -por el contrario sí la observación cultural sobre sus personajes y sus conflictos-, la ficción lleva la fórmula de finales con giros imprevisibles hasta las últimas consecuencias, sin hacer fallar el conjunto y siempre dejando la intriga de cómo van a resolver los líos en los que se mete Rebecca Bunch. Crazy Ex Girlfriend también es una mordaz observación sobre la comedia romántica y lo desactualizado del género. Y por eso esta serie es -y no es- sobre una mujer que se muda a California persiguiendo a su ex novio de la adolescencia, explorando una miríada de temáticas contemporáneas, conflictos y personajes. Podés ver la serie completa en Netflix.

Insatiable

Lo cierto es que Insaciable no tuvo el mejor de los comienzos. Una vez que Netflix se hizo con las riendas de la serie inicialmente prevista para CW y dio a conocer su argumento (centrado en una adolescente obesa cuyo súbito cambio físico la lleva a querer convertirse en reina de belleza a toda costa), el formato protagonizado por Debby Ryan fue acusado de body-shaming, y las críticas profesionales terminaron de hundir la propuesta. Sin embargo, la serie tuvo suficientes espectadores como para garantizar su continuidad. Pero si bien tiene solo dos temporadas, se convirtió en insoslayable para los amantes del humor negro. Una serie incorrecta por donde se la mire, pero muy divertida también.

The Politician

La serie funciona como crítica a la política actual, y hace referencia a temas controversiales, como el uso de armas en los Estados Unidos, la sexualidad, las adicciones, las diferencias entre clases sociales, el feminismo. El humor, negro a veces, se convierte en un distintivo de The Politician. Presenta todo lo que una creación de Murphy supone: muchos flashbacks, una escenografía exuberante y cargada de colores, expresiones desmedidas de los personajes y la combinación de todo tipo de géneros, un mix de drama, musical y comedia. Para destacar: Ben Platt, su protagonista, tiene una de las mejores voces del showbizz de la actualidad. Para fangirlear, se puede buscar su canal de Youtube. Está confirmada la segunda temporada, pero hay que esperarla.

Chernobyl

Una miniserie compuesta por apenas cinco capítulos, que nos traslada hasta una de las peores catástrofes humanas sobre la faz de la tierra. Concretamente hasta el 26 de abril de 1986, cuando tuvo lugar la explosión de la planta de Chernobyl debido al sobrecalentamiento del núcleo del reactor nuclear. Para ello, toma como base los trabajos periodísticos que realizó sobre el terreno Svetlana Aleksiévich, ganadora del Nobel de Literatura en 2015, en su libro Voces de Chernobyl (1997). A partir de varios de sus testimonios, Mazin y su equipo inventan hasta el sonido y el tacto de la radiación en sí con resultados más que inquietantes. Semana tras semana, la serie fue conquistando a cada vez más espectadores. Tras el final de Juego de Tronos, que dejó a los fanáticos clamando la sangre vertida de sus creadores, HBO apostó fuerte por la serie inspirada en hechos reales, tras dejar huérfanos de serie a millones de personas de todo el mundo. Y funcionó. Apenas unas semanas más tarde, se convertía en la serie mejor valorada de la historia.

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