Sobran motivos para celebrar


Por Eugenia Román.

Me encuentro frente a la hoja de notas en blanco de mi celular, el cual se ha convertido últimamente en mi tercer brazo y tercer ojo, acá estoy feliz y ansiosa, pero mi mente sigue tildada pensando como comenzar esta primer columna de opinión contandoles algo interesante. Luego de unos largos minutos mirando una mancha de pintura en la pared, otros tantos preparando mate, escuchando música y volviendo los ojos a la pantalla titilante, se me ocurre que no hay mejor manera de empezar que hablando del lugar donde “nace todo”. Y no estoy hablando de un lugar físico sino más bien de un rincón en nuestro interior que, estoy segura, todos tenemos por igual. ¡Hablemos de por qué nos gusta reunirnos y celebrar!


Cuando me instalé en esta hermosa ciudad, a los 17 años, me llamó mucho la atención, la importancia y el lugar que le dan a los encuentros, las reuniones, las peñas, los bautismos, cumpleaños, aniversarios… ¡Ni hablar de casamientos! Acá las personas disfrutan realmente de reunirse con la familia y/o los amigos, de compartir los buenos momentos. De darle fecha, hora y abrazos a los logros, a los pasos al frente en la vida de alguien a quien queremos. Venía de un pueblo en el que esto no era habitual, y salir y ver fiestas o reuniones de personas en bares, salones, quintas, casas y todo lugar posible me resultaba algo atrapante.


El destino -cosa en la cual creo y mucho- y los caminos cruzados hicieron que finalmente años después me encuentre inmersa en este mundo: el de celebrar; un mundo en el que me toca darle vida, luz y sentido a los espacios y momentos. Recién estando dentro comprendí, pasando los años compartiendo con miles de personas sus festejos… Entendí que celebramos y nos reunimos porque necesitamos motivos para reir y para encontrarle sentido al día a día. Se llame juntada, peña, reunión, casamiento, recibida, aniversario, bautismo, babyshower, cumpleaños, canilla, after office, coctel, brunch, barril, apertura, presentación, inauguración… no importa.

Celebramos porque estamos de paso. Porque sea chica o grande la reunión, lo que nos llena es lo que nos deja, la posfiesta, la alegría, la emoción, el orgullo, la resaca, el amor, las fotos, el vestido manchado, los zapatos rotos, la copa de otro, alguna anécdota graciosa, lo impactante de la puesta en escena, el sabor de algún ingrediente, la cara de sorpresa del cumpleañero, el tema hit sonando en pista, la imagen de la abuela con lagrimas en sus ojos, el aplauso eufórico, el más parco que termino bailando sobre la barra, el reencuentro con personas que no veíamos hace mil… Mil cosas nos deja una celebración, un encuentro, sea en casa para las fiestas de fin de año o en un salón imponente.


Y ese recuerdo y esa sensación que nos genera y que nos queda dentro casi sin poder explicar, como el olor a verano o a la comida de la abuela, como el perfume que nos recuerda a esa persona, como la canción que nos lleva a ese momento… Esa sensación es la que le da sentido y motor a las ganas de encontrar pronto, nuevamente, otro motivo para celebrar.


¡Chin chin!


Euge Román es ambientadora de eventos. Es la productora creativa de Fiesta Ambientaciones.
Podés ver su trabajo en la cuenta de Instagram Fiesta Ambientaciones.

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