Subastan la réplica más famosa de la Mona Lisa: ¿se vende la copia o la historia que la envuelve?


La réplica más famosa de La Gioconda, conocida como «Mona Lisa Hekking» porque su propietario Raymond Hekking defendió con obstinación la autenticidad de la obra hacia la década del 60, argumentando incluso que la exhibida en el parisino Museo del Louvre era falsa, estará disponible para su subasta desde mañana hasta el próximo 18 de junio a través de la casa Christie’s con un precio estimado entre 200.000 y 300.000 euros.

¿Se subasta una réplica o se remata la historia que la envuelve? ¿Se subasta una falsa Gioconda o se reactualiza la fascinación que despierta esa obra icónica del arte universal, que ha sido inspiración y objeto de intervención de otros artistas más contemporáneos, como Andy Warhol que la llevó a las serigrafías, Marcel Duchamp que la convirtió en una tarjeta de invitación, Fernando Botero que la reprodujo en su singular estilo pictórico o Banksy que la trasladó al lienzo con aerosoles y hasta la estampó con una bazuca?

La «Mona Lisa Hekking» no es sólo una copia antigua y muy bien desarrollada sino también una historia atada a la tenacidad de un hombre del mismísimo riñón del mercado del arte. Como su nombre anticipa, el cuadro que subasta Christie´s lleva el apellido de su propietario: esta Gioconda alcanzó la fama cuando Raymond Hekking, un marchand y apasionado del arte, defendió la autenticidad del cuadro ante los medios de comunicación y los historiadores, poniendo en duda la originalidad del cuadro conservado en el museo parisino.

La casa de subastas Christie’s se hace eco de este episodio singular en el mundo del arte con una venta que se celebrará por una semana de manera virtual, donde se describe la obra y la anécdota del siguiente modo: «La imagen sigue siendo tan sorprendente y fascinante como la obstinación del Sr. Raymond Hekking, marcada por la convicción personal y la poesía».

Como explica la agencia de noticias AFP, Hekking estaba tan obsesionado con la idea de que él poseía la obra maestra de Leonardo da Vinci, que aseguraba que la Gioconda que fue restituida al Louvre en 1914, tres años después del primer robo del cuadro en 1911 por parte del italiano Vincenzo Perugia, era una copia. Para demostrar su posición, desplegó una campaña global en la que conquistó a la prensa y hasta desafió al museo francés para que probara la autenticidad de su obra.

Hekking compró la obra en 1950 en un anticuario de Magagnosc, un pequeño pueblo de la Costa Azul francesa, por solo 3.000 francos. Se sabe que la pieza, un óleo sobre lienzo, fue pintada a principios del siglo XVII por un artista desconocido. Tras las adquisición de la obra por parte de Hekking, luego de la muerte de su propietario en 1977, el cuadro permaneció en poder de su familia.

Con un precio estimado que toma como base una cifra de 200.000 euros, la subasta, en palabras de Pierre Etienne, director internacional del departamento de pinturas antiguas de Christie’s, «ilustra perfectamente la fascinación que la Gioconda siempre ha ejercido y que ejerce cada vez más», aún a sabiendas de que lo que se vende carece de autenticidad.

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