¡Súper, mamá!


Por Martín Duarte.

Nene, ya te planché la capa y te lavé los calzoncillos. Acordate: miles de veces te dije que los calzoncillos no se usan arriba del pantalón y no me importa que a las chicas les guste así. No te imaginás lo que me costó sacar las manchas de chocolate y dulce de leche después de tu batalla con el Monstruo Chocolatoso. ¿Tomaste la leche? Mirá que después tenés que andar levantando autos o corriendo de lugar montañas y, si no hiciste un buen desayuno, podés descomponerte en medio de la salvación del mundo. En la heladera están esos yogures con calcio y hierro para que fortifiques los músculos. Te compré de frutilla con cereales, tus favoritos. ¡Puff! ¿Cuánto hace que no te cambiás esas botas?

¿Son tus nuevas armas secretas para matar villanos con el olor a patas? Al menos, poneles un poco de talco… ¡Peinate bien, mirá que el otro día en el noticiero saliste bastante desarreglado! Si el vuelo de ciudad en ciudad te despeina, ponete más gel en el pelo. Te aviso que hoy almorzamos cuando llegue tu padre a casa, eso será a las doce y media, vos no podés llegar tarde; no quiero excusas; no me importa si estás bajando un gato de la cornisa de un edificio, si estás socorriendo a un barco que se hunde en medio del océano o si los extraterrestres invaden el planeta ¡12 y 30 comemos! Te venís volando, pero sé razonable porque se nos está yendo un dineral en multas por excesos de velocidad.

¡Ah! Casi me olvidaba: llamaron los Cuatro Fantásticos para hacer un fútbol cinco mañana a la noche en una canchita de las afueras de Metrópolis; me dijeron que vos ya sabías donde era. Amorcito: ¡Cuidado con los chicos malos! No te dejes engañar por ellos ¡Alejate de ellos: evitá el bullying! Yo sé que siempre quieren tener el control del mundo y vos te empeñás en impedírselo. Sinceramente, a mí me gustaría ver qué harían esos locos malvados el día que tengan el mundo “bajo control”. Francamente, me gustaría ver qué pasaría ese día. Si yo me vuelvo loca con un hijo, un marido, la cocina, la limpieza y el jardín: ¡imaginate lo tarados que se volverían estos descocados si tienen el mundo en sus manos! Además: ¿qué sentido tiene andar arriesgando tanto? Todos esos que te piden socorro ahora, si te llega a pasar algo, se van a borrar del mapa. La única que va a estar al lado tuyo va a ser tu madre ¡Mirá si te rompés los huesos o la cabeza! ¡Pensá: vos no tenés seguro de superhéroe contra daños de terceros malvados! ¡Olvidate de que te van a dar una pensión por discapacidad! ¡No, señor! La última vez que te quebraste una pierna por salvar la Torre Eiffel de las chifladuras del Doctor Taradópulus, el presidente de Francia te dio una palmadita en la espalda y te puso una medalla en el pecho pero no te cubrió ni un peso de los gastos sanatoriales. Tuvimos que usar la obra social de tu padre ¡¡¡No, no digas nada!!! ¡No te quiero oír ni chistar! ¡Vos no tenés la culpa de haber estado con 40 grados de fiebre el día que cayeron las Torres! ¿No lo hablaste mil veces conmigo y en terapia con tu psicólogo? Vos -ese día- estabas súper — ¡mirá qué ironía!— enfermo ¿Dónde estaban los otros miembros de la Liga de la Justicia entonces? ¿Vos sos el único que pone el lomo y el pecho a las balas? ¿Los otros aparecen sólo para las fotos? ¿Quién piensa en vos? Todos los días te ocupás del mundo ¿Cuándo te vas a ocupar de vos? ¿Cuándo vas a terminar la secundaria? ¿Salvaste a medio mundo y no podés salvarte a vos mismo? ¿No será hora de sentar cabeza y cambiar de ocupación? ¡Todo es una lucha cuando se trata de vos! ¿Para qué digo todo esto, si yo le hablo a una pared de concreto? (Enojada y haciendo puchero) ¿A dónde vas sin darle un beso a tu madre antes de salir? (Beso) ¡Así me gusta! (Cariñosa). No te olvides la billetera ni el documento. Llevate el pasaporte no vaya a ser que otra vez Toxic-man trate de derretir los polos con sus armas secretas de destrucción del medio ambiente (Preocupada y —otra vez— haciendo pucheros) ¿Qué te pasa? Te veo tristón. (Retona) ¡Mirame cuando te hablo! ¡Pero… no me mires así con esa mirada láser que a tu madre no la vas a engañar! ¿Otra vez ESA chica? (Puchereando para variar). No te conviene: tu madre sabe por qué. No me quiero meter en tu vida pero vos tenés que buscarte una mujer de su hogar que te mime, te cocine, te cuide, te planche, te aconseje. Una ama de casa que sea buena esposa y buena madre. (Sorpresa). ¡Sí, está sonando la alarma de peligro! ¿Dónde? ¡Tan lejos! ¿Una expedición del ejército se perdió por efecto de una avalancha de nieve? ¡Abrigate, tomá, llevate la bufanda que te tejió tu madre! ¡Chau, portate bien! ¡Atendeme el celular si te llamo! ¡Chau!
(Para sí, lamentándose) ¡Ay, el día que yo falte, todos me van a extrañar, todos se van a dar cuenta de quién es la verdadera heroína de esta historia… pero será muy tarde! ¡Muy tarde! (Nudo en la garganta y ojos húmedos).

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