The Beatles: la historia y el mito


En los ocho años de historia ocurridos entre la publicación de su primer disco y su separación oficial, Los Beatles impulsaron cambios musicales, en los métodos de grabación y a nivel sociocultural que marcaron a fuego la historia, dotaron de su particular carácter a la década del 60 y actuaron como bisagra que permite hablar de un antes y un después de la existencia de esta banda.

Los Beatles son producto de su tiempo, pero también del pasado y del futuro. Más allá de haber sido un prodigio musical, su gran mérito es haber convertido el rock and roll en algo universal. Si bien su raíz está basada en el rock and roll que había nacido unos años antes en los Estados Unidos, ellos lo tomaron, lo mezclaron con todo su propio bagaje y le dieron una nueva dimensión. Y lo que los Beatles traían era mucho: jazz, music hall, baladas, música de películas, country, doo woop y por supuesto las diferentes variantes del rock and roll.

A todo eso hay que agregarle lo que fueron descubriendo, incorporando y creando a lo largo de sus breves, pero brillantes e intensos ocho 8 años de carrera. Música clásica, chansón francesa, música hindú, ska, música electrónica, y mucho más. Son varios los estilos que usaron y algunos a los que le dieron o ayudaron a dar el puntapié inicial como el heavy metal, el rock sinfónico o la psicodelia.

Charly García dice que Los Beatles “inventaron la juventud”. Fueron la cosa más visible de un proceso que implicaba a todos los jóvenens. Lo notable es que crecieron y aumentaron su rebeldía. Lennon militaba por la paz, Paul decía que fumaba marihuana y que había tomado ácido y era algo bárbaro, George traía todo la cultura hindú a las masas. Era gente que estaba haciendo una vanguardia cultural impresionante, como no se ha repetido.

A 50 años del día en que el sueño se terminó

Tras varios meses de crisis internas y desencuentros, que lograron ser magistralmente maquillados con la publicación de canciones y discos brillantes, como el caso de ‘Abbey Road‘, Paul McCartney emitía, el 10 de abril de 1970, un comunicado de prensa en el que anunciaba el lanzamiento de un disco solista, con el que daba a entender de manera oficial que Los Beatles eran historia.

El escrito incluía un autorreportaje en el que el músico contaba que había “disfrutado mucho” trabajando en su álbum solista, que no había extrañado la participación de sus antiguos compañeros y que no preveía en un futuro nuevas colaboraciones junto a John Lennon, lo que originó titulares en los diarios en donde se afirmaba que McCartney abandonaba Los Beatles.

Sin embargo, la ruptura del grupo se había producido formalmente y mantenida en secreto cuando, avanzado 1969, John Lennon puso fin a una rutinaria reunión de trabajo, que llevaba horas y no lograba llegar a buen puerto, anunciando que se alejaba del grupo.

“Lo que estoy diciendo es que dejo el grupo. Quiero el divorcio, así como me divorcié de Cynthia”, dijo Lennon, quien comparó esa situación a la de su sinuoso primer matrimonio, cuando el resto de la banda le preguntó por qué se oponía sistemáticamente a cada propuesta que hacía su antiguo socio compositivo.

En la andanada de festivales que se realizaban en aquellos años, Paul insistía, como lo había hecho en los meses previos, en la necesidad de la banda de volver a las actuaciones en vivo, que habían abandonado en 1966, hartos del asedio de los fans y las malas condiciones de sonido.

Paradójicamente, Lennon tomó coraje para abandonar The Beatles, una decisión que venía madurando desde hacía un tiempo, tras su debut solista en el Toronto Rock and Roll Revival, que se desarrolló el 13 de septiembre de 1969, un festival del que también participó The Doors y significó la presentación en sociedad de Alice Cooper, a partir de un escandaloso show.

The Beatles Hotel George V , Paris enero 1964.

En esa oportunidad, junto a una banda de apoyo formada de apuro para la ocasión, que incluía a su esposa Yoko Ono; al guitarrista estrella Eric Clapton; al futuro baterista de Yes Alan White, y al bajista de Manfred Mann, antiguo amigo de Hamburgo y diseñador de la tapa de “Revolver”, Klauss Voormann; Lennon comprobó que había vida musical para él luego de The Beatles, algo que en el fondo lo aterrorizaba.

Lo cierto es que en esa reunión, luego de una ardua discusión, convencieron a John para que mantuviera en silencio su decisión de modo que no interfiriera en los planes comerciales del grupo, que tenía varios contratos firmados, por lo que el anuncio con bombos y platilos de Paul, meses más tarde, fue la gota que rebalsó el vaso en un encono que existía previamente y que duró varios años. Incluso, se trató de una relación que nunca pudo volver a encauzarse, más allá de algunos encuentros esporádicos.

La separación del grupo fue, en realidad, un largo proceso que se inició de manera silenciosa con el fin de las giras y la muerte del manager Brian Epstein en 1967, a partir del crecimiento de cada uno de los miembros de la banda como individuos. Fue en ese lapso en el que desaparecieron los flequillos y los trajes que los uniformaba, y comenzaron a surgir diferencias que los distanciaron.

Pero el colmo llegó en enero de 1969 cuando el proyecto de McCartney de grabar un nuevo álbum que dejara de lado los trucos de estudio, rescataran el espíritu de la banda tocando en vivo y fuera documentado para un filme, resultó un verdadero caos que aumentó las tensiones y dejó en evidencia que el final estaba sentenciado.

Se trató de “Let it be”, una traumática experiencia que acumuló horas de cintas de grabación y filmaciones, registradas por Michael Lindsay-Hogg, en donde no faltan las discusiones y las caras de tedio. El mal clima provocó que el histórico productor George Martin presentara su renuncia y afirmara que no volvería a trabajar nunca más con el grupo.

El único momento en el que la antigua magia pareció aflorar fue en el improvisado concierto en la terraza de las oficinas de Apple, organizado de apuro ante la falta de acuerdo en torno al escenario en donde debía realizarse este cierre.

Como una estrategia planificada, Los Beatles lograron disfrazar los problemas internos con la grabación y publicación de “Abbey Road”, una pieza maestra para la que todos acordaron hacer una especie de “fumata blanca”, condición que puso George Martin para volver a trabajar con ellos.

En tanto, el productor Phil Spector, quien desde hacía mucho ansiaba colaborar con Los Beatles, recibió las cintas del proyecto “Let it be” para que “hiciera algo decente con ellas”.

A diferencia de Martin, quien se caracterizaba por realzar las canciones originales con valiosos aportes realizados desde sus vastos conocimientos musicales, aunque respetando el carácter de sus autores; Spector solía imprimirle su reconocido sello a su labor, lo que alteraba el espíritu inicial de cada composición.

El resultado el trabajo de Spector satisfizo a todos los integrantes, menos a McCartney, quien no toleró los retoques de producción de sus canciones y no encontró eco a sus quejas para que se frene la salida del álbum.

Resignado a no tener injerencia ni siquiera en su propia obra, llamó a Lennon, le comunicó su decisión de abandonar el grupo, lo cual fue bien tomado por su compañero, aunque no le advirtió que lo anunciaría públicamente ni que planeaba publicar un disco solista que saldría a la venta el 17 de abril de 1970, misma fecha de lanzamiento prevista para “Let it be”.

Tras varias idas y vueltas, que incluyó un fallido intento de mediación de Ringo ante Paul para que reviera su postura, la obra póstuma de Los Beatles vio postergada su publicación hasta el 8 de mayo.

Con acusaciones públicas cruzadas, chicanas y declaraciones rimbombantes a la prensa, el final de Los Beatles resultó tan tumultoso como la década a la que representó.

DÉJALO SER

Por Enrique Cruz (h)

Aquél 10 de abril de 1970, el lanzamiento al espacio del Apolo 13 ocupaba el centro de atención informativa a nivel mundial. También en Londres, la victoria del partido laborista se llevaba buena parte del rating en el interés de los ingleses. Sin embargo, ese mismo día ocurría un hecho que sacudiría al mundo entero más allá de que era un secreto a voces: Paul McCartney anunciaba la separación, que iba a ser definitiva, del grupo más importante que dio la música en toda su historia.

Enrique Cruz en Hollywood Bowl.


Ya desde aquel concierto en Clandestik Park, en 1966 en San Francisco, la vida de Los Beatles como lo que era, una banda que se desgastaba en actuaciones a diario, giras interminables y éxitos tras éxitos para conquistar el corazón del mundo entero, empezaba a languidecer.


Esos conciertos de apenas 35 o 40 minutos, frenéticos, en estadios con decenas de miles de espectadores que enloquecían con sus gritos y que tornaban inaudibles aquellas canciones que se tocaban como se podían y que sonaban agudas, casi inescuchables por el aullido y la escasa fidelidad sonora de la época, habían generado conflictos que luego resultaron imposibles de solucionar.


La muerte de Brian Epstein, el manager que unía a aquellos jóvenes de enorme talento y complemento sin igual, también fue otro de los detonantes. Y a eso, la irrupción en la vida del cuarteto de Yoko Ono, la pareja de John Lennon, terminaron de conformar un escenario adverso, una mezcla letal, un combo que provocó el final de una etapa ­la de los conciertos en vivo- para dar inicio a otra, la de escribir y componer música para saciar la sed devoradora de los millones de fans de todo el mundo.


Paul McCartney quería seguir tocando en vivo, pero John Lennon se negaba. La muerte de Brian Epstein y el fracaso en la mediación de Ringo Starr fue clave y decisiva para que esa fuerza arrolladora como grupo se empezara a desintegrar lentamente. Cada uno comenzó a tomar su camino, sin dependencia del grupo. Y aquella famosa frase de Lennon, cuando dijo que “si fui capaz de separarme de Cinthia (su mujer), ¿cómo no podré hacerlo de Los Beatles?” fue la frutilla del postre para aquél paso sin retorno que se materializó hace exactamente 50 años.


Eso sí, ninguno de los cuatro sabía en ese momento que no estaban poniéndole fin a la vida del grupo, sino que le estaban dando nacimiento al mito viviente más importante de la historia de la música.


El destino quiso también que los múltiples esfuerzos que se hicieron, desde afuera, para que el grupo vuelva a juntarse resultaron en vano. Más a favor del mito y la leyenda. El hastío por esa fama desbordante, imposible de soportarse, hicieron que estos cuatro muchachos perdieran noción de todo. Seguramente, en aquella decisión sin vuelta atrás, encontraron la mejor manera de salvarse a sí mismos.


Pero todavía quedaba un capítulo más por cerrarse, el del último disco. Post 10 de abril de 1970, salió a la venta Let it be (Déjalo ser). Uno de los temas más brillantes que crearon los cuatro genios de Liverpool. Un himno que hoy, medio siglo después, emociona a todo el planeta. La escribió Paul McCartney, quien una noche soñó con su madre, que se llamaba María, que falleció cuando él tenía 14 años y en ese momento de dolor ni siquiera se imaginaba con la fama que aún hoy perdura:


“ Y cuando la noche está nublada
Todavía hay una luz que brilla sobre mí,
Brilla hasta la mañana, déjalo ser.
Me despierto con el sonido de la música,
La Madre María viene hacia mi
Hablándome sabiamente, ‘déjalo ser’”.

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