Un banco distinto para un mundo distinto


Con un marcado compromiso de cercanía, el Banco Bica ofrece soluciones cada vez más ágiles e innovadoras a las personas y empresas de la región.

TEXTOS. Marina Zavala. FOTOS. Mauricio Garín.

En estos últimos años, a partir de la pandemia, las instituciones y empresas de toda índole, han vivido transformaciones que les han exigido y permitido adaptarse a nuevas realidades y necesidades. El Banco Bica S.A. no es la excepción. 

Sobre la actualidad de la entidad, las estrategias y herramientas que se pusieron en marcha para responder a los clientes, y el objetivo de ser «un banco cercano» a su comunidad, charlamos con su gerente general, Federico Eberhardt.

– ¿Cómo se encuentra la situación de la Entidad, ya pasada la pandemia, y qué les ha dejado como experiencia?

– Nos encuentra habiendo alcanzado algunos equilibrios y un funcionamiento mucho más fluido, acorde a las necesidades del tiempo y de las circunstancias. El modelo de trabajo que hemos adoptado, tiene mucho que ver con poseer la versatilidad que requieren los tiempos que corren, donde uno tiene que estar preparado para escenarios que muchas veces son cambiantes.

Hoy, nuestra entidad, cuenta con números que son muy buenos y en lo general, mejor que el promedio del sistema; son números muy buenos y esto nos permite tener una tranquilidad respecto de que se están haciendo las cosas «de manera acertada». 

No digo nada nuevo, si digo que las crisis son también sinónimo de oportunidades; y la pandemia nos dio la posibilidad de rescatar la imagen de cercanía del banco y eso fue muy importante, en un momento donde la angustia y la incertidumbre, eran dominantes. 

Pudimos estar en el momento en el que el pequeño comerciante, la pyme, el monotributista, no sabía muy bien con qué se iba a encontrar; aquel que de un día para el otro se vio sorprendido por la cuarentena…con los negocios cerrados…con la dificultad de no saber si iba a poder pagar sus salarios, etc. Ahí, en ese momento tan crítico, estuvimos nosotros. Por una cuestión de cercanía, de tener la posibilidad de establecer el contacto humano. Eso, en el fondo, no dejó de ser sorprendente o al menos un recordatorio para mucha gente que ya estaba acostumbrada a hacer su caminito hacia «el banco histórico» o «al banco grande» y que tuvo la posibilidad de acercarse a nuestro micro mundo, de una manera mucho más cálida y sencilla.

Afortunadamente habíamos avanzado en la virtualidad y en la idea de hacer un banco que estuviera disponible en su versión digital y tradicional. La pandemia hizo que mucha gente tuviera que iniciarse de manera obligatoria y precipitada, en la virtualidad; y la cercanía física es un plus que aportó seguridad. El cliente se animaba a hacer una transferencia porque, si fallaba, se ponía el barbijo, iba hasta el banco y hablaba con el gerente. Nos conocía, nos podía ver; no tenía que entrar a un 0800 con una máquina, «para ver si le contestaban». Y si nos llamaban, estaba nuestra gente atendiendo, dando respuestas, certezas y contención. Creemos que «nos dimos la mano con nuestra región», hicimos todo lo que estaba a nuestro alcance, para que todo lo que ocurría, fuera sea menos crudo, más llevadero. En definitiva, más cercano. Somos parte de una comunidad regional, con todo lo que eso significa.

– ¿Qué relación tiene Banco Bica con las mutuales y cooperativas?

– Rescatamos la esencia de este banco, que es propiedad mayoritaria de una cooperativa muy antigua, fusión a su vez de tres cooperativas de Paraná, Santa Fe y Santo Tomé. «Ese espíritu cooperativo» sigue presente, independientemente de que, en esta etapa, esta sea «una sociedad comercial» y que tiene socios que no son de raíz puramente cooperativa.

Creemos que, en general, las cooperativas y las mutuales están atendidas de manera «tal vez displicente y poco efectiva». El grueso de los bancos las considera «una competencia», con lo cual, hay cierta resistencia a vincularse. No es nuestro caso. Nosotros creemos, al contrario, que somos complementarios y desde ese punto de vista, tratamos de ofrecerles soluciones que les permitan ser más eficientes y tener una operatoria más adaptada a la actualidad. Que puedan tener la opción de mantener su clientela tradicional de la forma que lo han venido haciendo, o si están dispuestas a adaptar las herramientas digitales que nosotros podemos ofrecerles. Queremos convertirnos en un actor relevante de ese sector mutualista y cooperativo.

– ¿Qué objetivos estratégicos y proyectos tiene el Banco para los próximos años?

– El banco tiene que profundizar la vinculación con los actores de la economía social. También tenemos que ser cada vez más capaces de ofrecer esa operatoria dual, tanto virtual como presencial, de la que antes hablábamos; lo que necesite el cliente según las circunstancias. Porque creemos que allí hay una oportunidad para nosotros, un banco que tiene todos los atributos de «un banco presencial», pero sin las cargas estructurales de las grandes corporaciones. Si somos capaces de aprovechar eso y darle volumen, tenemos una oportunidad interesante. 

En línea con estas ideas, es cierto que el banco tiene que ser un asistente de las personas de nuestra región y del entorno que nos vincula, ofreciendo soluciones de asistencia crediticia acorde a las necesidades de cada sector al que pretendemos asistir.

Por otra parte, tenemos que darle un desarrollo más intenso a nuestra última apertura de sucursal al público que es en Capital Federal. Creemos que algunas bases físicas son imprescindibles, es el caso de la zona núcleo y la incorporación de la sucursal en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, nos complementa y enriquece; porque de algún modo, la actividad central, todavía sigue teniendo epicentro allí.

En relación con las empresas, deberíamos ser un proveedor de servicios, de asistencia en la gestión de determinados procesos, como ser «el pago a proveedores», «cobranzas», etc. El objetivo en relación a este punto específico, es el desarrollo de productos para cada organización, de tal forma que nos permita «soluciones a medida» para cada caso. Quizás, esto signifique que no tendremos muchísimos clientes, pero sí tendremos clientes con los que estableceremos una alianza de cooperación, a partir de tener un proyecto de atención personalizada, en función de diseñar desde la tecnología de productos específicos para cada uno.

– ¿Qué productos brinda Bica a sus clientes en esta evolución tecnológica? 

– Continuando con esta idea del «banco dual», presencial y digital, podemos repasar algunos productos específicos que proponemos.

En primer lugar, tenemos «MODO». Creemos que los bancos tienen que tener su billetera virtual y que es un producto que rápidamente va a ser adoptado por la comunidad. El objetivo es, que quienes nos siguen fielmente, tengan un producto que se adapte a las necesidades del mercado, que dispongan de la posibilidad de pagar mediante QR y que puedan aprovechar promociones exclusivas para clientes del banco Bica, beneficios reales y accesibles en la región. 

«Cuentas Positivas» es otra herramienta que se desarrolló en la pandemia. Se trata de una cuenta de ahorro que se puede abrir desde cualquier punto del país y en la que se puede disponer del dinero en cualquier momento. Tiene una retribución muy interesante, que va del 42 al 50 por ciento para una cuenta nueva. En esto hay cierto intento de moderar el impacto inflacionario sobre los recursos para aquellos que normalmente están más expuestos, porque no todos tienen la capacidad de inmovilizar por un período determinado sus ahorros (por ejemplo) en un plazo fijo. Este producto permite que las personas tengan un uso más interesante de sus propios recursos y toda la disponibilidad necesaria. Es una cuenta sin costo, sin otros servicios asociados, y no hay necesidad de ser cliente del banco para crearla. Es un producto digital, ideado para los habitantes de todo nuestro país, para que puedan aprovecharlo al máximo, sin importar donde vivan.

Por otra parte, estamos trabajando en la adecuación de nuestro «Home Banking (i-Bica 2.0)», direccionada a un uso más frecuente, para que sea más simple para el usuario, más amigable, con información más accesible y detallada. Lo mismo sucede con nuestra aplicación móvil (i-Móvil 2.0), vamos hacia una app donde estén disponibles las cosas que el cliente usa con mayor frecuencia, que sea más clara, práctica y que incluya mayor contenido de valor para nuestros clientes.

A través de nuestro Home Banking se pueden hacer depósitos, transferencias, toda la operatoria habitual para una plataforma transaccional bancaria. Pero pensamos que el verdadero banco digital, es aquel que es capaz de decir «yo creo que vos me vas a pagar y voy a prestarte sin verte». Por eso también estamos desarrollando un modelo de préstamos personales online, a corto plazo. 

– ¿Cómo funcionan las terminales de autogestión i-24?

– Esto también tuvo que ver con la pandemia y la capacidad de ofrecerle al cliente, alternativas autogestivas fuera del horario de las sucursales. Hoy nuestros clientes pueden depositar, extraer, llevar cheques o hacer toda la operatoria tradicional en terminales de autoservicio que están disponibles a cualquier hora, los 365 días del año.

– El banco puso en marcha otros productos digitales innovadores, como el Plazo Fijo Web, el eCheq y el Débito Directo ¿Qué podemos conocer de estas herramientas?

– Todos son productos que están disponibles y contribuyen con la idea de hacer un banco cada vez más virtual.

Por ejemplo, quien quiera hacer un «Plazo Fijo Web», desde la comodidad de su sillón, puede hacerlo cuando quiera, incluso sin ser cliente.

También ofrecemos el servicio de «Débito Directo», somos uno de los grandes jugadores del sistema en ese sentido, para quienes necesitan hacer cobros masivos -como la cuota regular de un club, por ejemplo- para que el que diga «yo quiero cobrar esto y lo tengo que cobrar». Esto nos exige mucha prolijidad, hay que ser muy precisos y rigurosos y hay que poder brindarle seguridad al Cliente.

Finalmente, hemos crecido fuertemente -el sistema ha crecido, pero nosotros más aún- en tratar de difundir el uso del «eCheq», una herramienta muy valiosa y muy eficiente. Esto resuelve el tema del uso del papel, uno muy caro, de calidad extraordinaria, y también la cuestión de la circulación, que es siempre riesgosa.

Además, tiene una posibilidad de pasarse (endosarse) inédita: uno puede hacerlo hasta 99 veces. 

– ¿Cómo se puede explicar el objetivo de ir hacia un banco centrado en el usuario? ¿Cómo surgen estos productos pensados para responder a lo que el cliente necesita?

– Esto tiene que ver con todo lo que vinimos hablando hasta acá. Nosotros no somos masivos, ni tenemos depósitos oficiales, ni tenemos un banco internacional detrás, ni somos gigantescos, ni podemos ofrecer sorteos para ir a Qatar o promociones de esa naturaleza. Lo que sí podemos y debemos, es trabajar para que a nuestros clientes les vaya bien y cada vez mejor; que puedan pagar a través de nuestros canales, que puedan poner unos pesos acá por unos días, que puedan usar una billetera y sus beneficios…Si quieren tener una cuenta, vamos a estar mucho más contentos, pero sabemos que es muy difícil competir con otras entidades con una cantidad de recursos «casi infinita», comparados con los nuestros. Entonces, la idea, es que trabajen con nosotros a partir de encontrar soluciones y que nos puedan pedir lo que ellos necesitan, para intentar responder a lo que falta.

UNA MIRADA DIFERENTE

Federico Eberhardt publicó recientemente su primer libro, «Perspectivas», que incluye narraciones y relatos. Sobre esta experiencia de escribir, tan diferente de su profesión, nos cuenta: «Yo soy contador, un tipo muy agradecido a la profesión. Trabajé haciendo balances, fui auditor, profesor de auditoría, secretario académico de la facultad, secretario económico de la UNL. También me desempeñé como director de la Caja de Jubilaciones de Santa Fe. Más tarde fui administrador de empresas, gerente general de Milkaut, y hoy estoy acá en el Bica. Tuve una vida, desde el punto de vista profesional, bastante rica; pero no deja de ser la vida de un tipo guiado por la racionalidad de los números. Para salir de esto a veces escribía algunas cosas. En la pandemia me puse a escribir cuentos, escribí como 50, de los cuales terminé publicando 20. Esos cuentos tienen una dosis de ironía, una porción de verdad y una porción de fantasía; presenta perspectivas diferentes, visiones simpáticas, visiones crudas, visiones extrañas… Publiqué este libro y está por ahí dando vueltas, quienes lo leen me dicen que los hice reír un rato».

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