Un espacio emblemático e ícono de la cultura santafesina


El cine-arte Chaplin, en la galería comercial Ross, funcionó desde 1972 hasta 1998. Fue un espacio cinematográfico donde el Cine Club Santa Fe cultivó el gusto por el cine y abrazó diversas artes, calando muy hondo en la identidad y la memoria de la ciudad.

TEXTOS. Mariano Rinaldi. FOTOS. Archivo El Litoral.

Durante el siglo XX, el cine fue una de las formas de entretenimiento más populares y su presencia dejó marcas imborrables en la ciudad y en la memoria de todos los santafesinos. Hoy mientras transitamos las calles y avenidas, pasamos por delante de aquellos viejos cines convertidos en supermercados o estacionamientos y la nostalgia se hace presente.

El Cine Club Santa Fe se fundó a fines de abril de 1953. En su asamblea inaugural se congregaron figuras de la cultura local como Miguel Brascó, Susana Murúa, José María Paolantonio, Luis Gudiño y Paco Urondo, entre otros. En sus primeros años, el Cine Club Santa Fe, fue rotando por diversos lugares de la ciudad. Algunos de ellos fueron: Cine Roma, Club Universitario, Cine Santa Fe, Sede Social del Club Sirio Libanés, Centro Español, Cine Apolo, Cine Belgrano, Cine Ideal y el Paraninfo de la UNL.

En 1972, el Cine Club Santa Fe da un paso decisivo en su institucionalización al inaugurar su propio espacio: el Cine-Arte Chaplin, ubicado en la recientemente construida galería Ross, en plena peatonal santafesina.

En una visita a la redacción del diario El Litoral, Mirta Broggi, Alicia Dolinsky, Juan Carlos Arch, Elías Benvenutti y Jorge Felip, integrantes de la comisión directiva del Cine Club Santa Fe, contaban y recordaban como muchos socios «clavaron maderas, armaron pisos y butacas para la instalación del cine-arte Chaplin». En palabras de aquella comisión directiva: «La función del cine-arte será rescatar películas que no han sido exhibidas en la ciudad por presiones o falsas apreciaciones de lo que el público desea ver». Afirmaba Elías Benvenutti en aquella ocasión: «Que hayamos iniciado nuestra tarea con la proyección de ‘Octubre’ no es casual, representa toda una actitud frente al cine como hecho estético y político».

Por esos años el Cine Club Santa Fe contaba con 900 socios adultos y 400 jóvenes, una verdadera institución pionera a la hora de cultivar el gusto por el cine y el disfrute de los propios cinéfilos al momento de compartir una experiencia colectiva entre sus socios. La programación que la sala ofrecía semanalmente tenía una orientación y un criterio curatorial basado no solo en estrenos para un público masivo, sino más bien un repertorio de films de reconocida calidad artística. El objetivo era crear una alternativa que brinda a la ciudad un espacio donde el espectador especializado disfrute de los grandes clásicos, directores y del cine experimental.

En la edición de 1972 del diario El Litoral, la crónica periodística relataba: «Fue inaugurada la sala de cine de referencia nacional en la galería Ross. Dotada de modernos elementos técnicos de proyección y sonido, quedando incorporada al quehacer artístico y cultural santafesino». Ese mismo día se estrenó el film documental «Octubre, diez días que conmovieron al mundo» del realizador soviético Sergie Eisenstein. Afirmaba el diario El Litoral en sus páginas: «El estreno de ‘Octubre’ en Santa Fe marcó dos acontecimientos auspiciosos: la inauguración del modelo cine-arte Chaplin y la posibilidad de valorar una de las auténticas piezas capitales de la historia del cine».

En el afiche de la película figuraba un aviso, debajo del título, que ponderaba: «Autorizada, sin cortes», debido a la censura de esos años. En septiembre de 1963 se había dictado el decreto 8205/63, firmado por el presidente, por ley de acefalía, José María Guido, luego del golpe de Estado de 1962. El decreto establecía un Consejo Nacional Honorario de Calificación Cinematográfica que podía ordenar cortes en los films. Las razones esgrimidas en el decreto eran: «graves y fundadas actitudes contra la protección de la minoridad, la familia, la moral pública, las buenas costumbres o la seguridad nacional».

Un año después, en septiembre de 1973, de la fusión de dos entidades culturales santafesinas, Cine-club Santa Fe y Biblioteca Popular Mariano Moreno, surgió el flamante cine-teatro Moreno sobre la calle Marcial Candioti 3345. Para su inauguración, la sala Moreno, contaba con una capacidad para 350 espectadores, con equipos y tecnología de punta por aquellos años (proyectores «supersimplex» de 35mm y sonido transistorizado) excelente iluminación y cuatro camarines para la comodidad de los artistas; además de un hall central para exposiciones.

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