Un orgulloso clan de estilistas


Clelia «Tati» Saravia ha forjado un camino de clientas fieles y una familia que ha seguido sus pasos.

Textos. Romina Santopietro. Fotos. Gentileza.

Tati Saravia se recibió a los 15 años de peluquera y desde ahí no paró de alimentar su pasión. Una fábrica de muñecas, donde peinaba a las vestidas de novia y dama antigua hasta los salones en numerosos barrios de Santa Fe le han otorgado la fidelidad de sus clientas, que la siguen, la experiencia que la define profesionalmente y una familia que es un verdadero clan de estilistas y peluqueros.

Todo ello conquistado por el empuje, la simpatía, el ejemplo y la alegría de esta mujer que está a punto de ser bisabuela, algo que la llena de orgullo y felicidad. Tati es la inspiración de sus hijos, yernos, nueras y nietos que, siguiendo su estela, comenzaron practicando con ella y ahora cada uno de ellos son excelentes profesionales de la estética.

Ella misma se define como una mujer de voluntad y carácter fuerte. Tal es así que su mamá la mandó a la Paula Albarracín a estudiar corte y confección. A ella no le gustaba y se anotó en peluquería, dando el primer paso en la profesión que ama.

Audaz y divertida, no tiene problema en subirse a una silla si la novia que tiene que peinar es muy alta, o trabajar codo a codo con sus hijas y nuera para conseguir dejar espléndidas a 35 mujeres de 8 bodas distintas, el mismo sábado. Este es su récord personal.

Todo lo cuenta con una sonrisa enorme. Y los ojos le brillan de orgullo cuando menciona a su familia, su tesoro personal: sus dos hijas Flavia y Ariana tienen sus propios salones, su nuera Natalia es depiladora y manicura, Gonzalo, su yerno es estilista y especialista en color y su socio en el actual salón. Y la tercera generación le ha dado dos barberos: sus nietos Juan Cruz y Jeremías.

Probó con jubilarse, pero se aburrió pronto y volvió a las andadas. Complotada con su yerno Gonzalo Gaitán, pusieron manos a la obra para abrir en poco tiempo su nuevo salón y volvió al ruedo, para alegría de sus clientas de toda la vida. Ahora suma un punto más en la ciudad donde deja su marca.

Un verdadero clan de estilistas diseminados por toda la ciudad, para seguir el legado amoroso de Tati.

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