Un vínculo único


Claudia y Antonela son madre e hija pero también socias en un emprendimiento que logró unirlas aún más, que las potencia como mujeres y que desde hace 9 años no para de crecer. De la maternidad, el cuidado de los vínculos, las redes sociales y el trabajo compartido, charlamos con ellas en esta nota. TEXTOS. Revista Nosotros. FOTOS. Mauricio Garín y Guillermo Di Salvatore.

Son madre e hija… y también son socias. Claudia Meska y Antonela Fernández se animaron a emprender hace 9 años y a trasladar el vínculo único que tienen a Corre como quieras, un local de ropa para mujeres de todas las edades, cuerpos y estilos que no para de crecer.

En la previa al Día de la Madre, las dos charlaron con Nosotros acerca de cómo es trabajar juntas, cómo viven la relación tan especial que tienen, las redes sociales y la maternidad.

SOCIAS

«Nosotras somos de Saladero Cabal, un pueblito del interior muy chiquito que tiene mil habitantes. Este negocio arrancó hace nueve años, yo era chica y quise emprender. Tuve la suerte de que mis padres me apoyaran en ese momento», recuerda Antonela Fernández, el alma mater del emprendimiento. «Después, cuando se separa de mi papá, me traje a mamá a trabajar conmigo. En la pandemia explotó un poco el local, principalmente con las redes sociales. Nos animamos a mostrar la ropa en cuerpos, edades y mujeres reales, y eso generó una empatía muy grande. En realidad nos siguen familias enteras, es impresionante. Para nosotras este momento, este crecimiento, estar haciendo esta entrevista, significa mucho porque no es fácil el camino», reconoce.

Fruto del trabajo familiar compartido, al primer local de calle San Jerónimo y Bulevar, se sumó una sucursal en plena peatonal San Martín donde venden vestidos y ropa de fiesta. Sin embargo, gran parte del éxito de esta dupla está en las redes sociales, con dos cuentas (@correcomoquieras y @antoyclau_) en las que tienen miles de seguidores. Sobre esto, resaltan: «Las redes ayudaron un montón en todo lo que es ventas. Nos sigue gente de todo el país. Nos vamos de vacaciones y en cualquier lugar nos encontramos con alguien que nos sigue, que nos saluda y que nos dice que le encanta lo que hacemos. Nos conocen hasta en la calle o por la voz. Que a nuestros seguidores les guste lo que hacemos y el cariño que nos dan, es lo principal. Todo lo hacemos de forma natural y espontánea, nos mostramos así como somos, auténticas y con buena energía».

JUNTAS

Antonela y Claudia trabajan todo el día juntas, a la atención en los locales se suma la producción de contenidos para Instagram, donde como influencers muestran distintos emprendimientos locales a sus más de 150 mil seguidores.

«El estar juntas ya es adictivo -reconoce Anto- por ahí mamá quiere descansar un domingo y le caigo a la casa con cosas para hacer, soy la intensa… Nunca descansamos. Somos muy felices, es una tranquilidad el estar juntas y saber que si ella se va a algún lado, yo estoy acá, es algo que nos da confianza. Entre nosotras nos equilibramos un montón. Yo por ahí estoy muy preocupada por los números, la crisis, porque llevar adelante un comercio y un emprendimiento no es fácil, y mamá es la que me dice quedate tranquila, es el sostén que uno siempre encuentra en su madre».

Se reconocen privilegiadas porque este tipo de vínculos no siempre pueden vivirse en el trabajo, incluso se dificultan dentro de la misma familia: «Nos llegan muchos mensajes de cariño, es algo que no podemos creer. Lo que más nos recalca la gente, nuestra comunidad, es el vínculo que tenemos. Para nosotras es normal pero la gente nos cuenta sus historias y vemos que no es siempre así la relación madre e hija. Esto es algo que nos cuesta entender, nos angustia y nos pone mal. Entonces comprendemos que no todos pueden tener una buena relación, pero también sabemos que estar en las redes es una linda forma de mostrar que se puede, que vale la pena hacer ciertos esfuerzos. Nosotras creemos en la importancia de vivir el momento. Si estás peleada con tu vieja o con tu hija, reconciliate, llamala, mandarle un mensaje, véanse. Todo tiene solución en esta vida. Tomarse un café, dar ese abrazo y ese beso puede hacer renacer una relación madre-hija. No vale la pena la distancia».

«Es un trabajo de las dos partes, hay que formar el vínculo. Hay que estar predispuesto, hay que ser menos cerrado y más abierto, hay que aceptar más», resalta Claudia desde su propia experiencia como mamá de cinco hijos.

A lo que Antonela agrega: «Mamá siempre me decía ‘cuando vos seas madre, me vas a entender’ y bueno, fue así. Yo tuve en algún momento reproches hacia mi madre, como todos cuando somos chicos y adolescentes. Hoy que soy madre entiendo que como mamás hacemos lo que podemos y deseo que ser para mi hijo la madre que fue ella conmigo, lo que hoy es ella conmigo».

APRENDIZAJES

Ante la pregunta de qué aprende cada una de la otra, Claudia asegura que todos sus hijos le han enseñado cosas «porque ser mamá es un aprendizaje». A lo que Antonela agrega: «Al trabajar juntas, ella aprendió a perder el miedo, porque siempre fue muy miedosa, y yo soy al revés, no le tengo miedo a nada. A su vez, yo trato de aprender, aunque me cuesta mucho, de su tolerancia y su paciencia».

Si se trata de reconocer las cosas que las unen y en las que se sienten identificadas, no tardan en nombrar la fortaleza, la fuerza para salir adelante, y el empuje que, especialmente en determinados momentos de sus vidas, pusieron en juego. También acuerdan en que las dos son muy «coquetas» y que tienen un carisma especial que las conecta con la gente, las hace empáticas y solidarias con los otros.

«Somos además muy responsables -agrega Antonela- todo nuestro trabajo implica mucha responsabilidad. Cumplimos el horario como cualquiera y hasta trabajamos más. De mi familia tengo muy inculcado el esfuerzo y en esto las dos nos potenciamos. Aunque es cierto que queremos también relajarnos un poco y disfrutar de este buen momento que estamos viviendo, porque en el afán de hacer todo ya, no paramos».

Madre e hija reconocen que muchas veces surgen diferencias, como en cualquier relación, pero que el apoyo incondicional está siempre presente. «Nos llevamos bien, pero lógicamente tenemos nuestros encontronazos, porque mamá es patadura y yo también, entonces no coordinamos para hacer un baile las dos coordinadas», se ríe Antonela mientras aclara: «La verdad es que tengo un apoyo incondicional en ella y en mi hermana Wanda, sé que todo va a estar bien porque las dos me contienen mucho».

Claudia, Antonela, Wanda y otras tres personas conforman el equipo de trabajo de este emprendimiento en el que todo pasa por la familia y la amistad. «Todas son personas en las que podemos confiar y trabajar en la misma sintonía -destacan- es algo muy envidiable. Estamos super contentas porque trabajamos en un ambiente re lindo, siempre apostando a que nos vaya bien y a mejorar cada día, a no dejarnos estar, siempre con optimismo, con fuerza, con ganas de ir para adelante. Les diríamos a todos los emprendedores que quizás están medio tristes que siempre hay etapas y que en los momentos malos es cuando más garra hay que poner. Cuando estamos medio bajón por algún problema, hay que arremangarse y remarla. No todo lo que brilla es oro, hay que ir despacito… un día abrís los ojos y te encontrás con que vas cumpliendo tus sueños».

UN DÍA ESPECIAL

«Hoy festejo más que nunca el Día de la Madre» dice Antonela, feliz y abrazada a su pequeño Simón de 9 meses. Su historia de maternidad sabe de luchas y de esperas, y por eso le gusta compartirla para transmitir esperanza a todas las mujeres que están pasando por una situación similar.

«Mi hijo llegó después de una lucha muy difícil, de años duros. Yo tengo endometriosis y en el camino perdí un bebé, tuve un embarazo ectópico, tenía muchas complicaciones para ser mamá… Cuando estaba a punto de empezar un tratamiento de fertilidad de alta complejidad en Rosario, me enteré de que estaba embarazada. Tuve nueve meses de embarazo maravillosos, hermosos, y hoy en día tengo a mi Simón conmigo, un hijo que nos alegra la vida a todos».

«Es difícil ser mamá, muy difícil, pero también es lo más maravilloso que te puede pasar en la vida. Como madre se te despierta un súper poder, empezás a hacer cosas con una sola mano, dormís menos, tu prioridad es tu hijo, que es una parte tuya. No puedo creer que sea algo tan hermoso y tan mágico. Estas fechas me sensibilizan mucho y quiero aprovechar para saludar a todas esas mamás que han perdido sus niños, que siguen en la búsqueda, porque solamente la persona que lo pasa sabe que se trata de un camino muy doloroso. Les quiero dar un mensaje de fe y esperanza, un mimo y un abrazo que les dé fuerza para pasar este día».

Previo Edición Impresa 08-10-2022
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