Una nueva estación invita a ordenar


Temperaturas más bajas por la mañana temprano y al caer la tardecita-noche nos obligan a comenzar a usar otro tipo de prendas, y a cambiar la ropa de cama por géneros y materiales más abrigados. Todo indica que debemos despedirnos de los días veraniegos y organizar algunas cuestiones, espacios y ambientes.
Textos. Nadia Novillo.

El mes de marzo está llegando a su fin pero nos dejó de regalo el otoño. Todo cambio de estación se presenta como una oportunidad, una invitación, un momento ideal para rever nuestros espacios, para reorganizar, hacer una limpieza profunda, descartar y ordenar.


Los primeros fresquitos se hicieron sentir. Temperaturas más bajas por la mañana temprano y al caer la tardecita-noche nos obligan a comenzar a usar otro tipo de prendas, y a cambiar la ropa de cama por géneros y materiales más abrigados. Todo indica que debemos despedirnos de los días veraniegos y organizar algunas cuestiones, espacios y ambientes.


Tenemos que preparar y acondicionar nuestra vivienda para comenzar a vivirla y disfrutarla de un modo distinto, para una nueva etapa, en épocas de otoño e invierno pasamos más tiempo dentro casa, buscando confort, armonía, protección, contención, abrigo y ese calor tan típico de hogar.


Del mismo modo que es famosa la limpieza de primavera, lo es también la de otoño.


Para motivarnos con esta tarea podríamos iniciar con el placard. La sugerencia es que convivan todas las prendas en un mismo lugar y evitar hacer un cambio riguroso de prendas de temporada, con la salvedad de que siempre vamos a mantener más a mano y al alcance lo que corresponde a la estación actual. El resto debería guardarse más atrás y más arriba.


Si esto no es posible debido a que tenemos mucha cantidad de prendas o un espacio de guardado muy acotado, entonces no tendremos más opción que categorizar las prendas por estaciones o temporadas. En este caso, lo recomendable es dividir en “Alto Verano” y “Alto Invierno” e intentar dejar a mano lo que corresponde a “Media Estación”.


Para guardar las prendas de “Alto Verano” podemos utilizar cajas plásticas transparentes, contenedores con tapas, o bolsas que cierran de forma hermética y al vacío, al sacar el aire con la aspiradora quedan súper compactas, lo que las convierte en grandes aliadas para optimizar el espacio de guardado.


Un punto importante es colocar un rótulo o etiqueta a las cajas, contenedores o bolsas para que nos permitan identificarlas fácilmente cuando volvamos a necesitarlas.
Vamos a controlar qué es lo que se va a guardar y qué es lo que se va a descartar.


Verificar que este todo limpio y en buen estado; si hay que quitar manchas, blanquear y lavar; si hay algo que arreglar, entallar, cortar o modificar, lo vamos a separar para llevar a un taller de costura. Lo mismo aplica para los zapatos, si hay algún par que arreglar o acondicionar, apartar para llevar a un taller de calzado.


Vale hacer una aclaración, cada uno debe descartar de manera pensada y consciente, analizando con lógica, sentido común y según sus propios criterios.

Personalmente no acuerdo con la teoría que dice que si no lo usaste los últimos 6 meses o durante la última temporada si o si se debe ir. Es importante tomar como concepto que lo que no se usa se debe ir, pero no es una regla sine qua non limitarla estrictamente a un plazo de tiempo o a la última temporada. Consideró que puede ocurrir que tengamos prendas lindas, de calidad, de nuestro gusto y agrado, de talles actuales y vigentes que quizás no tuvimos la oportunidad de usar y no por eso si o si tenemos que descartarla.


Por el contrario, si vamos a dar salida a otras prendas, zapatos, carteras y accesorios que venimos arrastrando hace años, las que sacamos y probamos pero nunca nos convencen, dudamos y seguimos conservando “por las dudas”.


Una vez concluida la tarea del guardarropas vamos a preparar nuestro hogar para los días más fríos.


La limpieza profunda incluye aberturas, cortinas, lámparas, llaves de luz, picaportes, filtros de aires acondicionados, cañerías, heladera, horno, alacenas, muebles, almohadas y colchón, adornos… La intención es recorrer, llegar y pasar por todos los rincones y recovecos de la casa.


Finalizada la limpieza podemos redistribuir muebles, moverlos y cambiarlos de lugar intentado que los ambientes queden más despejados para favorecer la circulación y habilitar la entrada de la luz del sol.


Es tiempo de cambio, de transformación, de renovación, hay que hacer lo que yo acostumbro a llamar un “trueque de textiles”: vamos a guardar los almohadones coloridos y veraniegos, de géneros livianos de algodón y lino, y vamos a sacar y recuperar los almohadones de lana y piel, las alfombras, las mantas para el sofá y pie de cama.


Es momento de cambiar el cobertor de algodón de verano por un edredón o acolchado de invierno.


Si adquirimos nuevas mantas y ropa de cama recordemos que todo aquello que tenemos demás, doble o repetido y en demasía podemos donarlo a quienes puedan necesitarlo.


También es oportuno hacer un descarte y limpieza de todos los elementos que usamos para hacer vida al aire libre, de piscina, club, quinta o playa; ya sean reposeras, sillones, inflables para la pileta y juguetes para la arena de los niños, conservadora, lunchera, sombrilla, lonas y toallones.


Tanto el cloro como la sal del mar, la arena y el sol hacen estragos, deterioran y arruinan estas cosas, las corroen, oxidan y despintan; por tal motivo es importante considerar qué vamos a conservar y qué ya cumplió su ciclo y no tiene sentido guardar. Lo que se elija conservar, almacenarlo de manera limpia y prolija para su óptima conservación y mantenimiento para la próxima temporada.


Para quienes tienen piscina en el jardín es aconsejable mantener el agua durante todo el año. Si bien la limpieza no será tan estricta y a diario como lo es en temporada de verano, es importante no dejar que el agua se pudra, ya que cuando el agua se pudre y descompone, genera musgos, hongos y adherencias que deterioran la pintura o las venecitas del revestimiento interno, producen mal olor, propician insectos y bichos. El agua estancada y podrida da muy mal aspecto e impresión e incluso resulta un peligro si por accidente algún niño o adulto cae en ella.


Podemos además hacer una lista con un simple relevamiento de todo lo que debe ser reparado y acondicionado en casa.


En esta época del año debemos hacer controlar por un gasista matriculado estufas y calefactores, ya que a la brevedad los pondremos en uso. Verificar que no haya desperfectos o fugas de gas. Quienes tienen sistemas de radiadores, llamar a los técnicos para que hagan un service y evalúen si es necesario purgar las vías y conductos.


Si hay que arreglar cosas más puntuales y especificas, contratar el servicio de gente especializada en la tarea ya sea un pintor, electricista, plomero, etc.


Con la llegada del otoño le damos la bienvenida a jornadas en las que se está más en casa. La cocina recobra más actividad. Comienza la época de las sopas y de las comidas más elaboradas y suculentas. El living se vuelve protagonista, invita y convoca a pasar más tiempo en él, a degustar un rico te o café, a la charla, a distendernos en el sofá, a disfrutar tardes de series y pelis, a compartir juegos de mesa y cartas con los niños, a fines de semana con aromas a torta, dulces y chocolates en familia y con amigos.


Preparémonos para disfrutar a pleno de la calidez de nuestro dulce y feliz hogar.

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