Una vida al servicio de la comunidad


El pastor evangélico Daniel Altare es el fundador de la Iglesia Brazos Abiertos que funciona en la ciudad de Santa Fe. El 26 de octubre cumplió 80 años y más de 50 de ellos en la labor pastoral de transmitir el mensaje de la Biblia. Actividad que lo llevó no solo a recorrer nuestro país, sino también todo el mundo de habla hispana. Una historia que sirve de estímulo en tiempos de apatía.

TEXTOS. Juan Ignacio Novak. FOTOS. Flavio Raina y gentileza.

Daniel Altare es conocido y respetado en la ciudad y en toda la región gracias a la obra que construyó, pacientemente, a lo largo de medio siglo de pastorado en Santa Fe.

Este destacado ciudadano -que el miércoles celebró 80 años de vida- fue el principal artífice junto a su esposa Martha, de la Iglesia Brazos Abiertos, que en sus reuniones semanales recibe a cientos de personas en la calle Corrientes 3621.

En una extensa entrevista concedida a este medio, Altare repasó desde sus inicios una vida que terminó consagrando al servicio de Dios y del prójimo, que no solo se tradujo en su labor pastoral, sino también en su profesión de martillero público, organizando urbanizaciones y en su rol de padre de familia.

Daniel nació en 1942 en el barrio María Selva y desde muy joven, con tan solo 13 años, comenzó a involucrarse junto con otros adolescentes en una actividad de ayuda social y espiritual en la zona oeste de nuestra ciudad, que hoy incluye a los barrios 12 de Octubre, Santa Rosa de Lima y Santa Lucía. «Yo tocaba el acordeón; los chicos se acercaban, e instalábamos algo así como un merendero ambulante, donde les dábamos algo caliente para tomar, algo para comer y luego les enseñábamos principios de vida», explicó. «Era un trabajo espiritual, pero primero acompañado de lo material, ya que se trataba de un área muy pobre del casco urbano», recordó Daniel.

Con el correr del tiempo, abrieron un centro de atención para niños que funcionaba los sábados, y allí se fue consolidando un grupo de adolescentes y jóvenes que se juntaba a practicar deportes y a aprender acerca de Dios. Muy pronto la actividad se amplió para personas de todas las edades, que encontraban un lugar de contención y refugio espiritual.

UNA IGLESIA DE BRAZOS ABIERTOS

Fue a partir del año 1971 que la actividad liderada por Daniel Altare se trasladó a un galpón en la calle Corrientes al 3600, fundándose así una iglesia evangélica registrada en el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina. En ese sitio, comenzó a desarrollarse una iglesia creciente que, con el aporte y la colaboración exclusiva de sus participantes, pudo construir el edificio que hoy en día es el auditorio de la Iglesia Brazos Abiertos.

«El crecimiento que tuvo nuestra iglesia fue muy grande. Arrancó con 35 personas y hoy abarcamos una comunidad cercana a los 3.000. Lo sé porque diariamente me ocupo de llamar por teléfono a cada uno con motivo de su cumpleaños», aseguró Altare con indisimulable afecto.

Al ser consultado acerca de la clave de este crecimiento, remarcó: «El nombre que adoptó la iglesia no fue al azar. No existe ningún tipo de requisitos para entrar. No creemos que la gente tenga que arreglar su vida antes de venir; al contrario, estamos convencidos de que es Dios quien nos repara y nos hace mejores personas cuando lo buscamos. Por eso, nuestra misión como iglesia es lograr que a la gente se le haga lo más fácil posible encontrarse con Dios, en un ambiente de aceptación cálido, distendido y contemporáneo».

LA ACCIÓN DE LA IGLESIA

«Nosotros no le decimos a la gente lo que tiene que creer o pensar, simplemente le mostramos cómo lo que dice Dios en la Biblia nos puede ayudar a tener la mejor experiencia de vida. Pero la decisión siempre es de cada uno. La iglesia no está para presionar ni forzar a nadie a nada, simplemente acompañamos y nos ayudamos mutuamente a crecer espiritualmente», agregó.

La Iglesia Brazos Abiertos actualmente tiene 3 encuentros centrales cada fin de semana, en que se reúnen cientos de asistentes, pero también cuenta con grupos afines que nuclean a personas de diferentes edades, como niños, preadolescentes, adolescentes, universitarios, matrimonios y adultos mayores, entre otros. Todas estas actividades, que comprenden no solo estudios bíblicos sino también deportes y espacios de amistad, se desarrollan en las amplias instalaciones que posee la iglesia, a metros de avenida Freyre.

La iglesia también creó la Fundación Brazos Abiertos, de la cual el propio Altare fue el primer presidente, y a través de ella se instrumenta una importante ayuda social, que incluye entrega de alimentos, ropa, en algunos casos muebles y hasta reparación de casas de personas carecientes.

UN LUGAR PARA TODOS

«Nuestra comunidad está formada por gente de todas las edades y de todos los estratos sociales, económicos y culturales. En cualquier reunión, uno puede encontrarse con personas necesitadas que reciben nuestra ayuda social; que están sentadas junto a profesionales, empresarios o hasta jugadores de fútbol de primera división. Nos encanta esta integración tan saludable, en que todos dejamos afuera nuestros títulos, logros o particularidades para unirnos en las cosas más importantes de la vida».

ATRAVESANDO FRONTERAS

A lo largo de los años, Altare no solo predicó en infinidad de iglesias evangélicas, también lo hizo en sinagogas, distintas parroquias católicas y hasta en la Catedral Metropolitana de nuestra ciudad. Ha sido un reconocido orador no solamente a nivel nacional, ya que pudo hablar a miles de personas en numerosos congresos internacionales y eventos multitudinarios, realizados en estadios de diferentes países de Latinoamérica, Estados Unidos y Europa.

Tuvo además una activa participación en medios de comunicación, sobre todo en audiciones radiales, que se emitieron por muchos años en 127 emisoras ubicadas en 23 países.

El pastor Altare evidenció también durante su vida una amplia participación ciudadana, que se plasmó en espacios como el Consejo Económico y Social de la provincia de Santa Fe, la Mesa del Diálogo santafesino -de la que forma parte actualmente-, como asimismo en diversas mesas de opinión televisiva.

A su vez, fue uno de los fundadores del Consejo de Pastores de Santa Fe y de FELA (Fundación Evangélica del Litoral Argentino), como además de ACIERA (Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina), que agrupa a más de 16.000 iglesias en todo el país.

LEGADO

Por otra parte, Daniel se encargó de mencionar la transferencia generacional, comentando que desde hace un tiempo -si bien sigue de cerca todo el quehacer de la iglesia que fundó-, ya ha delegado en la generación siguiente, entre la cual se encuentran sus hijos, las innumerables responsabilidades que conlleva estar a diario al frente de una comunidad tan grande.

Cuando lo consultamos acerca de qué evaluación hace después de tantos años de entrega y servicio, no dudó en responder: «Con el paso de los años, la satisfacción más grande pasa por seguir comprobando que lo que nosotros mismos hemos vivido en nuestra propia experiencia, sigue ocurriendo. Me refiero a que cuando uno incorpora voluntariamente al Señor Jesús como parte de la vida, se produce la transformación más positiva que puede vivir el ser humano, el camino se hace totalmente distinto, mucho más disfrutable y con progresos en todos los sentidos. Las historias de cambio nunca pararon entre nosotros. Hay gente que sigue saliendo de vicios como la droga, el alcohol y hasta de la delincuencia. Personas que con la ayuda de Dios logran despegarse de la ansiedad, la depresión y el desgano por la vida».

Finalmente, al preguntársele sobre su legado, afirmó: «Acercarse a Dios es el mejor negocio que una persona puede hacer, sin importar en qué situación se encuentre. Tener a Dios en el corazón no te libra de problemas, pero sí te permite contar con una ayuda sobrenatural en tu interior, para enfrentar cualquier circunstancia y una seguridad incomparable para esta vida y para el más allá. Mirando el camino recorrido, no puedo más que atribuir todo el mérito y toda la gloria a Dios, sin cuyo poder y gracia nada de lo relatado en esta entrevista hubiera sido posible. Por eso seguiré confiando en Él hasta el último de mis días, y no dudaré en ayudar como lo hice siempre a que más personas puedan hacer lo mismo».

RECONOCIMIENTO

En el presente fin de semana -29 y 30 de octubre- se realiza en la Iglesia Brazos Abiertos un reconocimiento al pastor Daniel Altare, con motivo de sus 80 años, por lo que se invita a toda la comunidad a participar. Los horarios son: sábado a las 20 y el domingo a las 10.30 y a las 19.

Previo Santafesinos por el mundo: Colombia
Siguiente Gran Fiesta de la Industria