Voluntariado en primera persona


Santa Fe sabe de tender manos solidarias. La ciudad siempre responde ante emergencias y necesidades. Los santafesinos no somos indiferentes, y esta pandemia muestra que ese sentido de comunidad no se ha perdido.

Textos. Revista Nosotros. Fuente: Municipalidad de Santa Fe.

La máxima reza «Nadie se salva solo». Y los habitantes de Santa Fe tenemos bien en claro cómo ser solidarios. Las redes de manos tendidas, desde organismos oficiales, ONGs y asociaciones civiles que ayudan, cubren todo el rango de la ciudad.

En este contexto de pandemia, en el que son muchas los vecinos que requieren de algún tipo de asistencia ante las nuevas medidas, la Municipalidad de Santa Fe toma parte activa y continúa fortaleciendo su programa de Voluntariado Municipal, al que ya se sumaron más de 280 personas desde abril de 2020.

Esta iniciativa denominada «Santa Fe Capital Unida» tuvo sus inicios «cuando dialogando con el intendente Emilio Jatón, en el marco de los comienzos de la pandemia por Covid-19, invitamos a instituciones de la ciudad de Santa Fe para generar este voluntariado que, en una primera etapa, brindó ayuda a personas infectadas con Covid, principalmente a adultos mayores y personas con discapacidad», recordó Franco Ponce de León, director de Derechos y Vinculación Ciudadana del municipio. A la fecha, desde el programa se brindó ayuda a 190 personas de los barrios de la ciudad, y en distintos momentos de la pandemia.

A esta propuesta, que sigue en marcha con el compromiso de vecinos e instituciones, se sumaron recientemente 19 voluntarios a los operativos municipales para asistir a personas en situación de calle. «Apenas comentamos sobre esta posibilidad, rápidamente se sumaron. Esta es la idea del voluntariado, que desde la sociedad civil se sumen a ayudar y colaborar cuando se requiera, en este caso con el ámbito municipal para asistir a personas en situación de calle», planteó el funcionario.

Son 10 las instituciones que vienen trabajando desde el año pasado en el marco de este programa, sumando sus voluntarios. Participan integrantes de la Parroquia San Agustín, del Concejo Municipal, de la Universidad Católica de Santa Fe, Ex Combatientes de Malvinas, de la Mesa Interreligiosa, del Consejo de Pastores Evangélicos, de la Parroquia Don Bosco, de El Arca del Alba, de la Asociación Vecinal Barrio Dr. René Favaloro, y de la Universidad Siglo XXI, que se incorpora a partir de este año.

«Estamos muy contentos porque cuando uno dice que el santafesino es voluntario, lo ve, y ahora claramente también es tangible. Apenas empezamos a dialogar y a invitar, las instituciones se sumaron rápidamente, y ponen esas ganas y ese entusiasmo de ayudar y colaborar con el otro», destacó Ponce de León.

Al servicio de los demás

Rubén Darío Ruiz integra un Centro Cristiano de la Iglesia Evangélica de la ciudad y es parte de los 19 voluntarios que realiza rondas nocturnas para llevar alimento, abrigo y una palabra de aliento a personas en situación de calle como parte de las acciones de la Municipalidad.

«Fue una gran noticia, sentí un enorme gozo en mi corazón por poder sumarme a este gran equipo que es la Municipalidad. Sabemos que tienen experiencia y nosotros la tenemos como Iglesia por muchos años de llevar los alimentos. Nos sumamos porque creemos que en este momento difícil de pandemia es valioso llevar alimento y una palabra a las personas que lo están necesitando», compartió.

Rubén también destacó la importancia de trabajar en conjunto con la Municipalidad: «Es una gran oportunidad para aprovechar porque el municipio tiene las herramientas para poder colaborar y es importante sumarnos».

Mónica Lebrino, en calidad de integrante de la Mesa de Diálogo Interreligioso, desde el año pasado se sumó al servicio de voluntariado en el que ofrecían ayuda vía telefónica a personas aisladas por tener Covid-19, además de brindar asistencia a adultos mayores de forma presencial «para acompañar a las personas en todos los trámites y compras que necesitaban» durante el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) que rigió en el segundo trimestre de 2020.

Generar vínculos

Emilio Zalva integra el Centro de Ex Combatientes de Malvinas y desde el año pasado se registró como voluntario para asistir a adultos mayores que transitan la pandemia en sus hogares. «Me pedían ayuda para ir a la farmacia; un hombre me llamó para hacer trámites en la Municipalidad, y otro para hacer trámites en Aguas», enumera y comparte: «A mí me gusta y por eso lo hago».

A lo largo de un año como voluntario, Emilio forjó amistad y confianza con los vecinos, como es el caso de Pablo, de unos 80 años, cuyos familiares no residen en Santa Fe Capital: «En vez de llamar al voluntariado me llamaba a mí para hacerle un trámite. Lo he ido a buscar a la casa y llevado a la Municipalidad porque él quería, es un hombre muy activo. Es buena la experiencia. Con él creamos un vínculo», valora.

En la ciudad existen numerosas ONG y asociaciones de voluntarios que buscan ofrecer una mano a quien lo necesite. Fuera de este programa municipal, estas entidades desarrollan tareas de cuidado y contención para los más desfavorecidos.

Voluntad y corazón

Micaela Capeletti es community manager y colabora activamente desde hace años en varias organizaciones solidarias.

«Creo que mi vocación es trabajar para el otro. En un principio ayudaba con Cáritas y durante la inundación del 2003 en Santa Fe, en los centros de evacuados. En el camino descubrí otras tantas formas de ayudar a través de los voluntariados. Actualmente y activamente colaboro con dos: Asociación Civil Mujeres a la Obra y Fundación Si sede Santa Fe», puntualiza.

También colabora con Payamédicos Santa Fe, que a causa de la pandemia no está activo. Lleva 5 años como voluntaria en esta ONG.

-¿Cuáles son los sentimientos y experiencias como voluntaria?

-Primero una gran responsabilidad. Los dos voluntariados en los que estoy activa ahora, funcionan para personas en situaciones vulnerables, en cierta forma dependen de nosotros y por ende es una gran responsabilidad trabajar para ellos. Es muy gratificante ver como por algo que el voluntario hace, otra persona tiene un cambio radical en su vida: ya sea una oportunidad de trabajo, de estudiar, de tener un alimento…. ¡y al final del día no nos llevo tanto tiempo!

Como consejo para quien se interesa en el voluntariado pero todavía no se decide, Mica alienta a que no duden y se comprometan. «Hay muchas formas de ayudar a través de voluntariados y en casi todos los casos, solo demanda tiempo. ¡Hoy, lo virtual hace que podamos colaborar con organizaciones de tantos lugares! Y, lamentablemente, la necesidad es mucha. A través de redes sociales podemos sumar un granito de arena donando, escuchando, llevando, comunicando, difundiendo. ¡Eso ya hace mucho!», concluye.

Manos a la obra

Luciano Andreychuk es periodista de la sección Área Metropolitana de El Litoral y nos cuenta cómo fue su experiencia colaborando con la ONG Manos Solidarias.

«Fui voluntario durante un poco más de 2 años de la ONG Actitud Solidaria. Nuestra función era asistir a personas en situación de calle. ¿Cómo lo hacíamos? Con comida, abrigo, líquidos (mate, café, yerba y azúcar).La comida era una vianda caliente. Yo participaba de las recorridas los martes y jueves, entre las 21 y las 23 o 24. Nos reuníamos los voluntarios, preparábamos las viandas en bandejas descartables, con sus cubiertos descartables y 2 o 3 pancitos, lo que se conseguía. Llegamos a armar entre 60 y 75 raciones por salida. Esa era la cantidad de personas a las que asistíamos. Además llenábamos pedidos de estas personas, sobre todo en los días de frío: colchas, pulóveres, camperas. También solíamos asistirlos con productos de higiene personal, todo gracias a las donaciones que se conseguían», explica Luciano.

Uno de los aspectos tan importantes como el plato caliente en una noche fría es la escucha. «Una parte fundamental de la asistencia que se brinda es escucharlos, hablar con la gente. Sobre cualquier tema. Crear un vínculo empático con la persona que estuvo changueando, o mendigando todo el días es importante. Porque también hay una carencia de contacto social. Para establecer un contacto humano», continúa. Para navidad preparan un menú especial navideño. Los voluntarios salen con gorritos de Papá Noel a distribuir las viandas y algún producto navideño, un pan dulce, algo de garrapiñadas o turrones.

Las situaciones que uno ve de primera mano suelen ser muy duras. «Muchas veces volví a casa llorando por las cosas que vi. Gente revolviendo los contenedores de basura de una rotisería, para buscar comida, por ejemplo. La realidad de quienes viven en el subsuelo de la vida, como las personas en situación de calle no se ve. Sólo quien se acerca lo ve. Y en cada recorrida buscar a esa persona, para entregarle en mano la comida y lo que haya pedido, un colchón, un abrigo. Personalmente yo le agradezco a Martín Mónaco, quien lleva adelante la asociación, el gran mentor, junto con su papá Luis y su mamá. Ellos me abrieron las puertas de esta experiencia».

«A mí ser voluntario me cambió la perspectiva, la forma de ver al mundo. De cómo ves al prójimo, no en el sentido religioso, sino en el sentido de reconocer al otro. A esa persona que vive en la calle y la está pasando mal. Ese que come cuando puede y se abriga con lo que puede. Ese concepto de otredad, que está tan en boga. Eso generó en mí el voluntariado. En definitiva, si ayudás a otro, como sea, desde el lugar que sea, terminás aprendiendo a ponerte en sus zapatos».

Cómo participar

Para participar del programa de Voluntariado Municipal se deben cumplir determinados requisitos y completar un formulario que se encuentra disponible en el enlace:

Las organizaciones que quieran formar parte de este programa deben cumplir con las siguientes condiciones: deben ser organizadas, privadas, no lucrativas, autogobernadas, voluntaria y contar con personería jurídica.

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