Yakisugi, la madera carbonizada furor en todo el mundo


Se trata de un método tradicional japonés de preservación de la madera. Yaki significa calentar con fuego y sugi es Ciprés. También se conoce a esta técnica como Shou-Sugi-Ban, que significa «tablas de cedro quemadas».

Textos. Revista Nosotros. Fuente. Cámara de la Madera.

Yakisugi es un método tradicional japonés de preservación de la madera. Yaki significa calentar con fuego y sugi es Ciprés. También se conoce a esta técnica como Shou-Sugi-Ban, que significa «tablas de cedro quemadas». Y, de hecho, el cedro fue la esencia más extendida y utilizada en Japón para la construcción de estructuras y productos de madera.

LA TÉCNICA

Quemar o carbonizar la madera apunta a brindarle mayor vida útil, alargando su utilidad intacta por hasta 50 años. Generalmente, se unen tres tablas de madera de ciprés (sugi) (hoy se pueden utilizar también tilo, pino, arce o roble) y luego se utiliza un soplete o una chimenea para quemar la superficie de la tabla. Luego se apaga con agua y se la deja enfriar, sugiriendo un cepillado posterior para un mejor acabado. Durante el proceso de carbonización, la celulosa de la capa externa se quema, pero la lignina permanece. Ésta es la razón por la cual se extiende a tan largo plazo la durabilidad de la madera, además de que este tratamiento la protege de posibles ataques de organismos corrosivos, repele el agua y reduce el daño solar, además de retardar el fuego, convirtiéndolo en una excelente opción para revestimientos al exterior.

El maravilloso e impactante nuevo tono negro de la madera hace que se convierta en un material único y perfecto para todo tipo de proyectos arquitectónicos, muebles, accesorios, techos, pisos, paredes, etc.

APLICACIONES

CONSTRUCCIONES: Hogares en la ciudad y en el campo, centros comerciales y shoppings, galerías, terrazas, patios, balcones, comercios, todo tipo de construcción gana en impacto y protagonismo con esta técnica. Su impronta natural y estética de gran impacto logran que todas las miradas se posen sobre la obra que la ostente, brindándole una identidad única, con un toque extra de naturaleza y minimalismo.

MUEBLES: Multiplicidad de usos y combinaciones para esta técnica aplicada a mobiliario y detalles en decoración. Mesas de varios estilos y usos, sillas y asientos, bajomesadas, islas de cocina y cualquier objeto intervenido con yakisugi cobra vida infinita, con un estilo neurálgico que lo vuelve inolvidable.

OBJETOS: Centros de mesa, fuentes y cuencos, adornos, macetas, candelabros y todo tipo de accesorios de cocina salen de lo habitual para brindarle al ambiente un estilo diferente, que conjuga la vibra de la naturaleza con la sutileza moderna del negro.

PISOS Y TECHOS: absolutos protagonistas de los ambientes, los pisos y techos funcionan como guía estética general en cada espacio. Claramente alguno de ellos o ambos trabajados con esta técnica, serán un punto focal espectacular que realmente marca la diferencia.

CERCOS, PUERTAS Y REVESTIMIENTOS: Al exterior también es una opción bellísima, con la ventaja extra de la máxima duración que le brinda este tratamiento de carbonización. Cercas perimetrales, puertas, portones, entradas, halls, caminos y en todo lo que se pueda pensar, la madera trabajada con yakisugi, más si combina con elementos naturales similares, que van desde piedras, todo tipo de árboles y plantas, minerales de colores, cerámicos, metales, etc.

En paredes y muros, la creatividad es el límite para generar caprichosas formas y combinaciones. Tablones de diversos tamaños y vetas, encastrados, diversas tonalidades de quemado, disposiciones geométricas diversas; todo vale para explotar al máximo la potencialidad de este arte.

En livings y salas de estar, en las habitaciones, comedores y recibidores, tanto sean ambientes internos o al exterior, sin dudas la técnica del yakisugi tiene un futuro de inagotables posibilidades de desarrollo.

Previo Liquidaciones: algunas ideas para hacer rendir nuestro presupuesto más de la cuenta
Siguiente Honrar a la Pachamama