Yoga infantil, hoy más que nunca


Este es un excelente sistema de promoción del desarrollo sano y puede llegar a ser un medio increíblemente afectivo para facilitar el bienestar de los niños, sobre todo en estos momentos de aislamiento social, encierro y ausencia de espacio-tiempo de liberación y expansión. En la primera infancia se vuelve una experiencia valiosa, que gana terreno incluso en localidades pequeñas.

Textos y fotos. Ana Inés Dobal.

«Los niños son seres muy sensibles, personas completas con antenas de alta potencia que registran cada vibración a su alrededor, total y profundamente».

Yogi Bhajan.

La expansión de conciencia, la información al alcance de todos, la posibilidad de formarse y responderse preguntas con un solo click. Las desmotivaciones y nuevas patologías profundizadas en niños del mundo entero… todo indica que estamos atravesando una crisis mundial que involucra todo y a todos, y que requiere nuevas formas de acompañar.

Los niños han cambiado; la sociedad, la tecnología, los modos de comunicación y la realidad cotidiana cambia minuto a minuto.

«Mis hijos no tienen interés por hacer sus tareas», «Mi hijo fue diagnosticado con TDA», «No sé que hacer con mis alumnos, no se interesan por nada, no prestan atención»… Las consultas a médicos se multiplican e infinidad de padres son empujados a medicar y etiquetar a sus hijos, para continuar accediendo a su escolarización.

«Mi hijo tiene cuatro años y no habla», «Mi nieto me sorprende: hace y dice cosas que no corresponden a su edad biológica», «La virtualidad no va para él, no puede quedarse quieto frente a una pantalla tanto tiempo»…y la lista sigue sin fin.

¿Qué ocurre? Ante este panorama la invitación a reflexionar es inminente. Cuestionarse acerca de si las prácticas pedagógicas actuales se adaptan y responden eficazmente al ritmo de los cambios, a la capacidad y necesidad que se observa en los pequeños, en un marco de privación de libertad y posibilidad de ser y hacer tan marcado y sostenido en el tiempo como el que atravesamos, es urgente.

Espacios creados para canalizar esa energía retenida de niños y niñas, espacios de desarrollo para canalizar la inquietud energética y pisco emocional de los chicos, sobre todo en la primera infancia, es posible a través del yoga como herramienta para la construcción de una nueva educación y sociedad.

Abordar la educación para el desarrollo de la conciencia (autoconocimiento) es el camino, es decir, elucidar una educación holística que integre a todo el ser: cuerpo, mente y alma. Esta es la puerta de entrada hacia esa renovación necesaria para satisfacer verdaderamente las necesidades vitales de nuestras infancias. Surge desde aquí la inclusión paulatina de aspectos de la práctica milenaria del yoga a la vida cotidiana, como respuesta metodológica y alternativa pedagógica.

El yoga cuenta con más de 5000 años de antigüedad, es filosofía y método. La primera psicología del mundo, mística y medicina natural, técnica de autoconocimiento y autorrealización. La palabra «yoga» tiene su origen en el sánscrito y quiere decir: unión, unificación de sí mismo. Es una ciencia completa de vida, que se originó en la India. El sistema de desarrollo y evolución personal más antiguo que abarca cuerpo, mente y espíritu.

¿POR QUÉ HACER YOGA CON NIÑOS?

Desde el interior del niño, se activa algo que se abre a la expresión externa y se traduce así en un interés activo por el mundo. Durante los primeros años de vida es cuando naturalmente el ser humano tiene mayor conexión consigo mismo, su cuerpo, su entorno, todo su ser es como un gran órgano que está conectado con todo.

Es por esto que en esta etapa se producirá mayor conexión neuronal, por lo que el cerebro ira registrando información que mantendrá como base de aprendizajes futuros. Según las condiciones de cada una de las experiencias que se le vayan brindando, será también el nivel de conciencia con el que se ira viviendo cada etapa de su desarrollo

Los beneficios del cuerpo físico:

– Mejora la flexibilidad

– Aumenta la fuerza y resistencia

– Fortalece los músculos

– Ayuda a la coordinación

– Favorece la conciencia corporal

– Aporta serenidad al cuerpo y a la mente

– Desarrolla fuerza y flexibilidad, equilibrándolas.

Beneficios del cuerpo emocional:

– Mejora la autoestima

– Favorece el equilibrio emocional

– Aumenta la energía

– Genera la capacidad de auto-calma

– Favorece la concentración

– Pacifica los miedos, las angustias y obsesiones.

Practicar yoga es una forma divertida de desarrollar importantes habilidades en un entorno positivo y nada competitivo. La atmósfera de calma y bienestar que se genera es muy favorable para el desarrollo físico y emocional, ya que les ayuda a relajarse y divertirse. Gracias a su flexibilidad y sentido del equilibrio, a los niños les resulta fácil y natural adoptar las diferentes posturas. Ellos son capaces de abstraerse totalmente del mundo que los rodea y concentrarse totalmente en el juego.

SINTONÍA CON EL PROPIO CUERPO

Canciones, juegos, movimiento y quietud. Silencio, escucha, respiración y conexión con el interior y con el entorno. Los niños aprenden a respirar de forma correcta y profunda por medio de la respiración abdominal. Esta técnica mejora el funcionamiento del aparato respiratorio y calma la mente. Las posturas y abordajes del yoga para niños, son inspirados en elementos de la naturaleza como las plantas y los animales, permite que quien lo practica entre en sintonía con su propio cuerpo y, también como reflejo, con las manifestaciones energéticas que estas posturas le recuerden.

Depende de la creatividad y despliegue que cada instructor ofrezca, en conexión directa con su instinto y personalidad, y en vinculación directa y sensible, con los estados y emociones de cada niño presente cada día. Como es un habito saludable, como todo buen ejercicio, requiere una regularidad y continuidad, para brindar los resultados profundos y transformadores que promueve en su naturaleza.

UNA EXPERIENCIA DE VALORES

El yoga es una experiencia de valores, entre ellos encontramos:

Libertad: para modificar posturas que no les sean agradables.

Respeto, no violencia, responsabilidad y amor: observando con amor las posibilidades de cada cuerpo, evitando forzarlo y lastimarlo.

Salud y bienestar: al fin de la clase el niño se siente relajado, revitalizado y contento.

Disciplina: es necesario observar y obedecer consignas precisas.

Igualdad, solidaridad y respeto: no propone un ideal absoluto, el niño se supera a si mismo pero no busca superar al otro.

Paz y unidad: en el silencio interior y la relajación.

Autoconocimiento: la práctica aporta profundo conocimiento del cuerpo, de las emociones y de las propias capacidades.

Integrar disciplinas que nos reconectan con nuestra naturaleza, que nos silencian y nos suban el volumen de nuestros sentimientos más profundos, recrear ambientes de expansión y no de obediencia, sin dudas son indispensables para promover salud en los adultos que vendrán. Nuestras infancias merecen expandir su magia y expresar sus verdades explosivas. La armonización que de modo lúdico propone el yoga para niños, es una herramienta de balance y sanación que crece y puede ofrecer una caricia tibia a un niño condicionado, y una respuesta transformadora, a un padre o maestro preocupado.

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