Yoga, una conexión al alma del universo


Desde 2014, gracias a la proclamación de las Naciones Unidas (ONU), cada 21 de junio se celebra el Día Internacional del Yoga. Charlamos con Ana Laura Fertonani, instructora de esta disciplina para conocer más.

TEXTOS. Romina Santopietro.

El yoga es una práctica física, mental y espiritual de tradición antigua, que se originó en la India. La palabra «yoga» proviene del sánscrito y significa unidad porque simboliza la unión del cuerpo y la mente.

El yoga es más que una actividad física. En palabras del que fue uno de los practicantes más famosos, B. K. S. Iyengar: «El yoga cultiva las formas de mantener una actitud equilibrada en la vida cotidiana y dota de capacidad en el desempeño de las acciones propias».

En la actualidad, se practican varias formas de yoga y su éxito y el número de seguidores es cada vez mayor en todo el mundo. No es incorrecto decir que existe un estilo de yoga para cada necesidad o persona.

«Acá en Santa Fe el más conocido es el estilo Hata Yoga, que es también uno de los más tradicionales. Es un yoga de postura, que busca sobre todo calmar la mente y trabajar el cuerpo físico. Después tenés el Ashtanga Yoga, que es más intenso, son series donde descansás en la postura con cinco respiraciones. Yo doy Hata y Kundalini. El Kundalini es más espiritual, se parte de la base de reconocer que somos espíritus viviendo una experiencia humana. Si bien tiene la parte física tiene mucho de meditación», se explaya Ana Laura, instructora de estos dos estilos.

El yoga brinda técnicas – o tecnologías, define Ana Laura- para poder acallar la mente y lograr la meditación. «Los mantras, la respiración conciente, kriya… kriya es como una receta para llegar a determinadas experiencias. El Kundalini pone más atención en aquietar la mente, a diferencia de otros yogas posturales. Le interesa que la energía fluya y se libere. Otro estilo es el Nidra Yoga, que es netamente meditativo, que también hay desde hace unos años acá en la ciudad. Estos son algunos estilos que se pueden encontrar acá, cerca. En este estilo se trabaja mucho con el subconciente», describe la yogui.

El yoga es una disciplina que realmente cualquiera puede practicar, solo hay que buscar el que se adapte a uno y a sus necesidades. «De hecho, hay un estilo que se practica en sillas, hay yoga integral, yoga científico educacional… son estilos que se adaptan más a Occidente», explica Ana.

No hay límites de edad o impedimento para que la práctica llegue a la persona. Un consejo práctico de Ana es buscar un lugar que quede cómodo, para sostener la práctica en el tiempo.

«Los beneficios que brinda la práctica del yoga son inmensos. Y depende el estilo que se elija, también va a tener beneficios en diferentes áreas. Cuando hablamos de mejorar lo físico, en la flexibilidad y la fuerza, también se va a traducir en la mente, porque también se necesita fuerza y flexibilidad mental para este tiempo. Pero también estás hablando de un sistema nervioso, de un sistema endócrino, estás hablando de un sistema muscular, digestivo… Aquello que llamamos lo físico está afectando todos esos sistemas que necesitan estar equilibrados. Para los cambios que hoy estamos transitando necesitamos un sistema nervioso muy poderoso. Porque si no, nos vamos en emociones. Y es ahí donde nos podemos desequilibrar, donde las emociones nos pueden enfermar. Al trabajar lo físico estás trabajando también los cuerpos más sutiles», describe Ana.

El yoga es una práctica holísitica que contempla que somos un todo. «El yoga busca trabajar nuestra relación con la mente. Nosotros, si cerramos los ojos podemos percibir que la mente todo el tiempo está pensando. Está en constante movimiento. Esa es su naturaleza. Tenemos que ver con qué pensamiento nos identificamos y lo hacemos propio, porque no todos los pensamientos son nuestros. Esa mente individual contempla una mente colectiva, unida a una mente universal. Entonces con el yoga vas a estar trabajando para observar y ver qué pensamientos querés alimentar y cuáles no. Empezás a ser más libre en ese sentido, porque podés ver tu mente. Y eso hace que decidas vos y no tu mente», continúa .

«Estamos dirigidos por la mente. Un pensamiento crea la emoción, y en base a eso actuamos. El yoga en sus fundamentos, más allá de los estilos, busca salir de la llamada rueda del karma. Toda secuencia tiene una consecuencia. Si veo la consecuencia, evito la secuencia. Tengo el poder de elegir qué consecuencia quiero. A esto los yoguis le llaman la rueda de sufrimiento. Y el sufrimiento tiene que ver con el apego, con el deseo, con la mente. Se busca ser más neutral y no tan emocional. Ves venir los pensamientos y los elegís, porque ya vas a poder ver tus padrones que te están condicionando, ya sea por pensamientos o creencias que forman parte del linaje y la cultura que te condicionan y a los que reaccionás. Entonces, el trabajo que empieza como físico, te va a dar más salud, te va a dar más conciencia», concluye Ana.

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